A contracorriente | El mejor

Pasa con cualquiera al que le preguntes por el mejor capataz. Prácticamente todos nombrarán a Manolo Villanueva. Y lo hará porque no se trata de un consenso baladí, sino la demostración de una forma de proceder, de hacer las cosas por encima del tiempo y de las modas.

Y eso, Villanueva lo ha demostrado no solo delante de los pasos, sino en cada intervención pública en la que ha tenido oportunidad. La última, con Víctor García-Rayo en el programa La Pasión de 7TV, donde el capataz dejó frases para el recuerdo.

Y decimos la última, porque el propio Villanueva fue quien reveló que era la última entrevista que concedía en su vida. Y lo hacía con un amigo y a un amigo se lo decía. 

Una afirmación de ese calado ya muestra la altura del personaje y la posesión de un criterio propio en una sociedad en la que tanto se echa en falta ese asunto.

Villanueva, Manolo, puede que esté -en cierto modo- en retirada, pero además del legado que deja en manos de su hijo, hace grande a un apellido, a una saga familiar y a una forma exacta de hacer las cosas. Siempre de frente.