La Real Hermandad de Emigrantes de Nuestra Señora del Rocío de Huelva, presidida por José Francisco Garrido Cruzado, ha designado a Fernando de la Torre Suárez como exaltador de la Navidad, en un acto que tendrá lugar el 12 de diciembre a las 21.00 horas en la Catedral de Huelva. Con este nombramiento, la corporación confía en la voz de un rociero profundamente vinculado a la devoción mariana y a la vida cofrade onubense, que hará de su intervención un canto a la fe y al espíritu navideño.
La trayectoria de Fernando de la Torre está marcada por una vida entregada al Rocío y a las hermandades de Huelva. Hermano número 70 de la Hermandad de Huelva, acumula 57 años de pertenencia ininterrumpida, habiendo formado parte en dos etapas distintas de su junta de gobierno: la primera con apenas 18 años, cuando su padre ocupaba la presidencia, y la segunda durante el mandato de Juan Ferrer. En el ámbito de la Semana Santa, fue secretario de la Hermandad del Nazareno, a la vez que ha desarrollado una intensa labor como pregonero en toda Andalucía y otras regiones de España.
Su extensa experiencia en el mundo de la palabra alcanza 42 pregones, entre los que sobresalen el de la Semana Santa de Huelva en 2012 y el de Almonte, donde sus palabras fueron pronunciadas ante la Virgen del Rocío. Con la exaltación de este año, sumará su tercera exaltación navideña, tras haberlo hecho anteriormente en las hermandades de Las Tres Caídas y La Esperanza. También es recordado por su trabajo en medios de comunicación, especialmente por el programa televisivo “Caminamos hacia El Rocío”, emitido en la antigua Teleonuba.
El propio exaltador ha manifestado su “tremenda ilusión y alegría” por recibir este encargo, asegurando que, tras pregonar en casi todas las hermandades, “me quedaba hacerlo con Emigrantes”, lo que considera un gesto de gratitud y amor hacia una corporación que representa para él parte esencial de su vida.
Durante su intervención, Fernando de la Torre evocará las Navidades de su infancia en El Rocío, en la casa familiar de la aldea, un lugar al que asocia recuerdos imborrables. Entre ellos, destaca la Nochevieja en la que comió las uvas montado a caballo, símbolo de la alegría sencilla y genuina del rociero. Sus palabras estarán plenas de anécdotas, emoción y espiritualidad, defendiendo que “El Rocío no puede concebirse sin Dios”, y que el nacimiento del Pastorcito Divino debe ser el centro de nuestras vidas.
El exaltador invita a entender la Navidad como un renacer permanente, no limitado a unas fechas concretas, sino como una actitud vital de esperanza y fe. En su mensaje, también expresa su deseo de que “los Santos Inocentes, un día, desaparezcan”, en alusión a la necesidad de un mundo más justo y compasivo.
Asimismo, ha elogiado la labor que desarrolla la Hermandad de Emigrantes, reconociendo su entrega constante en la acción caritativa, la formación catequética y la vivencia de sus cultos, que definen el espíritu solidario de la corporación.
Para Fernando de la Torre, esta exaltación representa una ocasión para vaciarse en el anuncio gozoso del nacimiento de Cristo, animando a los hermanos a salir de la Catedral con el alma renovada y el corazón dispuesto para vivir la verdadera Navidad. “Los rocieros, al pasar Fin de Año, ya comenzamos a hablar del Rocío siguiente”, afirma con emoción, recordando que en el corazón de todo rociero la esperanza y la fe nunca se detienen.





