El Cristo de la Esperanza presidirá el Vía Crucis oficial de Granada con motivo del Centenario de la Real Federación

Una jornada histórica evocará el acontecimiento vivido el Viernes Santo de 1934

La Federación de Hermandades y Cofradías de Granada ha anunciado un acontecimiento de especial relevancia en el marco conmemorativo del primer Centenario de la Real Federación. Con la autorización expresa del Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo y del Cabildo de la Santa Iglesia Catedral, la corporación ha comunicado que el 27 de febrero tendrá lugar una jornada histórica para la ciudad y su Semana Santa.

En esta ocasión, la sagrada imagen del Santísimo Cristo de la Esperanza, magistral creación del escultor Pablo de Rojas, será la que presida el Vía Crucis oficial. La talla será entronizada en el paso procesional de Nuestra Señora de las Angustias perteneciente a la Hermandad de Santa María de la Alhambra, configurándose así una recreación exacta de la tarde del Viernes Santo 30 de marzo de 1934, cuando el mismo crucificado presidió dicho acto penitencial.

Una obra cumbre de la escultura granadina

El Santísimo Cristo de la Esperanza, esculpido por Pablo de Rojas en 1592, constituye una de las obras más sobresalientes del Renacimiento andaluz y pieza fundamental de la Escuela Granadina. Inicialmente concebido para la sacristía de la Catedral, el crucificado permaneció en dicho enclave durante más de dos siglos, hasta que en 1783 fue trasladado al coro catedralicio, donde continuó venerándose hasta finales del siglo XIX.

Tras la supresión del coro central de la nave mayor, la imagen pasó a la capilla o antigua sacristía de Beneficiados, donde se conserva en la actualidad. Desde entonces, la devoción al Cristo de la Esperanza se ha unido al reconocimiento de su valor artístico y patrimonial, siendo admirado tanto por fieles como por estudiosos de la escultura barroca temprana.

Una creación de intensa espiritualidad

Esta obra maestra de Pablo de Rojas presenta una policromía en tonos claros atribuida a Raxis, que refuerza el dramatismo y la serenidad del conjunto. Se trata de un crucificado concebido para la contemplación íntima, pensado para que el orante pueda encontrarse con Cristo en una mirada directa y conmovedora.

Destaca la torsión naturalista del cuerpo, que orienta el rostro del Señor hacia quien reza, generando una relación profundamente humana entre el devoto y la imagen. Igualmente notables son la corona de espinas tallada directamente sobre la cabeza, el tratamiento impecable del desnudo y el perizoma finamente ornamentado con detalles dorados, elementos que confieren a la talla un carácter sublime y sobrecogedor.

Considerado un referente absoluto de la escultura andaluza del siglo XVI, el Cristo de la Esperanza es una síntesis de arte y fe, de equilibrio clásico y emoción contenida, que lo convierte en una joya insustituible del patrimonio granadino.

La celebración del Vía Crucis oficial del Centenario, con esta imagen al frente, evocará una página dorada de la historia cofrade de Granada, reeditando la solemnidad de aquel Viernes Santo de 1934 en el corazón mismo de la Santa Iglesia Catedral. Será, sin duda, una cita que quedará inscrita con letras de oro en los anales de la Semana Santa granadina.