La casa del Pregonero de la Semana Santa de Sevilla de 2026, José Antonio Rodríguez Benítez, se convirtió en espacio de encuentro y símbolo, acogiendo una recepción oficial que reunió a una amplia representación de las principales instituciones vinculadas a la vida religiosa, civil y cofrade de la ciudad. El acto se configuró como un gesto explícito de reconocimiento a quien tendrá la responsabilidad de poner voz, palabra y emoción al anuncio de la Semana Santa sevillana.
Presencias que subrayan la dimensión del pregón
Entre los asistentes figuraron el José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla; el José Luis Sanz Ruiz, alcalde de la ciudad; y el presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, Francisco Vélez de Luna. A ellos se sumó la totalidad de los delegados de penitencia del Consejo, reforzando el carácter colegiado y representativo de la convocatoria.
La casa del Pregonero como escenario simbólico
La elección del domicilio del Pregonero como sede del encuentro aportó al acto una dimensión íntima y significativa, convirtiendo el espacio privado en ámbito de reconocimiento público. Allí, bajo un clima de cordialidad y respeto institucional, se evidenció la centralidad del pregón como acto vertebrador del tiempo cofrade, capaz de concitar la atención y el respaldo de las distintas esferas que conforman la Sevilla de la Semana Santa.
Un acto de afirmación y respaldo institucional
La recepción sirvió para escenificar la sintonía entre Iglesia, Ayuntamiento y Consejo de Hermandades en torno a una figura que encarna la palabra solemne que precede a los días grandes. Más allá de su dimensión protocolaria, el encuentro se erigió como una manifestación de estima colectiva hacia el Pregonero de 2026, destacando el valor cultural, religioso y emocional del pregón como antesala espiritual de la Pasión sevillana.
Fraternidad y reconocimiento compartido
El desarrollo del acto estuvo marcado por un ambiente de cercanía y entendimiento, en el que prevalecieron la fraternidad y el reconocimiento mutuo. De este modo, la recepción no solo rindió homenaje a la figura del Pregonero, sino que reafirmó el compromiso institucional con una tradición viva, donde la palabra anunciadora se convierte cada año en patrimonio inmaterial de la ciudad y en reflejo de su identidad más profunda.
Fotos: Manuel Gómez, facilitadas por la Hermandad de la Esperanza de Triana





