A contracorriente | Una Semana Santa rara

rara

Lo dice Salvador Giménez durante la tertulia de Cofrades 24/7, que verán en pocas horas, la Semana Santa de Córdoba de 2026 en Córdoba va a ser rara, va a dejar estampas que -cuanto menos- se podrían catalogar de extrañas.

Extraño va a ser ver al Santo Sepulcro abrir la carrera oficial aun con la claridad del día (si no hace tarde de Cachorro) en las calles. Esa es la rareza más evidente y, tal vez, la menos entendible, y puede que la más extravagante.

Extraño será ver -no como segunda, no- a la Hermandad del Huerto pasar por la puerta de su templo y dar un paseo de dos horas más. Lo de los órdenes de paso y el no cambiar o modificar (a quien compete) los itinerarios de la jornada es lo que tiene, que deja rarezas de este tipo.

Extraño será ver a la Piedad de las Palmeras recogerse en los Jardines del Obispo. Raro y con su dosis de justicia poética, pues ha sido la Iglesia la que ha dicho no a que se sigan recogiendo en la catedral y fíjense en el nombre de los jardines. Eso, del obispo.

Como extraño ha sido la cerrazón, en banda y sin tapujos de alguna hermandad que ha impedido que Palmeras pudiese recogerse en su templo a una hora razonable, por no querer modificar el orden de paso. Inflexible el Miércoles Santo, surrealista el Viernes Santo.

Rarezas de una Semana Santa, la de Córdoba, que por más que nos empeñemos sigue en construcción, como las juntas de gobierno que toman decisiones porque sí y esas otras que son incapaces de hacer negociar a las que forman el día.