La crónica | Una cofradía concebida para cosas grandes

El Soberano Poder preside un solemne vía crucis a la Catedral

Se avecinan días grandes, inmensos como la zancada de Jesús del Soberano Poder que, en este Miércoles de Pasión, ha vuelto a hacerse infinita camino en un vía crucis que ha recorrido y rasgado el corazón de la Córdoba que fue, que es y será.

Y lo ha hecho con la solemnidad a la que acostumbra la cofradía de la Quinta Angustia, una hermandad que -pese a su juventud- no huele a nuevo, sino que tiene el aroma, el tacto y el sabor de lo reposado, a pesar de cada estreno, de cada nuevo paso que da forma a la corporación.

Pasos que ha dado el Soberano Poder hacia el templo mayor, precedido por la nueva bandera de la hermandad, las cinco varas de presidencia y los cuatro palermos que, diseñados por Curro Claros, han sido elaborados en los talleres de bordado de Francisco Mira y de orfebrería de Emilio León.

Pasos que, durante el ejercicio piadoso, han encontrado uno de sus puntos de brillo en la plaza de La Compañía, donde la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Redención de Córdoba ha vuelto a realizar una ofrenda musical al Señor del Soberano Poder, que ha hacho las delicias de los numerosos fieles y devotos congregados en el céntrico enclave de la capital.

Pasos que han ido anunciando los días grandes, como grande comienza a erigirse una hermandad que estrenaba también hermano mayor, Luis Galán, que ha tomado el testigo de un Rafael Jaén que es santo y seña de una cofradía concebida para cosas grandes, como grande ha sido un vía crucis que abre las puertas y que avisa de que esto no se detendrá hasta el Domingo de Resurrección.