La Semana Santa que ya es historia ha dejado varios momentos inolvidables. Algunos de ellos nos han regalado estampas de gran belleza, perfectas. Otros, en cambio, han tenido su espacio por desgracia. Aquí, un análisis de lo más sobresaliente.
Los estrenos
El nuevo rumbo de la hermandad del Carmen Doloroso es ya una realidad. El estreno del paso de palio de la dolorosa gustó bastante entre el público. Los aires carmelitas se completarán en los próximos años. Poco a poco también va siendo una realidad el paso de Nuestro Padre Jesús de la Caridad.

El esfuerzo de algunas cofradías
Que la Macarena dejase cero minutos a su paso por la carrera oficial es más que loable. Tema aparte es el paso de los nazarenos durante su estación de penitencia, pero demostró un esfuerzo que es digno de alabanza en una jornada que ya de por sí es complicada.
Los gestos
Las cofradías dejaron algunos momentos para el recuerdo. La vuelta de la Macarena por Alcázares para saludar a quienes llevaban horas esperando o el de la Esperanza de Triana hacia la cruz de guía del Gran Poder forman parte de aquellos pequeños gestos que dicen más de lo pensamos. También la cofradía del Gran Poder volvió el paso del Señor hacia la capilla del Baratillo, cuando en años anteriores solo había girado levemente.
Los exornos
El monte de anémonas del Cristo de la Expiración bien le valdría un Demófilo. Últimamente se está viviendo una vuelta hacia aquellos montes que buscan más la imitación de la naturaleza que la sofisticación. Quizá el del Museo sea el mejor ejemplo de esta Semana Santa.

La vuelta al pasado
El atavío de la Virgen de los Desamparados de San Esteban fue un acierto absoluto. Pero ha habido otros momentos que nos recuerdan a épocas pretéritas. Es el caso del regreso de las joyas. Por poner una estampa, la Macarena con la sortija de esmeralda y triple cuerpo de brillantes que lució en el dedo meñique.

La música
En general, nos encontramos ante un momento de oro en cuanto a la música procesional. Cristóbal López Gándara es uno de los referentes. Pasión de Linares tras el Cautivo de Santa Genoveva o Rosario de Cádiz tras el paso de misterio de las Aguas demostraron ser binomios perfectos.





