Parece mentira que en estos tiempos el periodismo atraviese una etapa pésima si nos centramos en la información cofradiera. Y he aquí un ejemplo flagrante de la afirmación manifestada. El personaje, Francisco Vélez, Paco para los que sean sus amigos. El anterior presidente del Consejo se ha convertido en protagonista con artículos de opinión y noticias que han destacado por el tono excesivamente elogioso, acompañados por juicios de valor más que por hechos demostrados.
He leído, por ejemplo, que, con Francisco Vélez al frente del Consejo, la institución recuperó prestigio y que esta estaba denostada y obsoleta, pero ni rastro de datos objetivos encuestas o testimonios que acrediten que existe ese consenso entre las hermandades o la ciudadanía. También los hay que presentan la pandemia como un éxito de la gestión de su mandato, aunque no hay por ningún lado análisis de si hubo alternativas mejores o si todas las hermandades quedaron igualmente satisfechas con la gestión de aquellos años. El colmo, atribuir a la gestión de Vélez el crecimiento del número de nazarenos, cuando el auge durante todo este tiempo se debe fundamentalmente a factores sociales y culturales.
Nos queda un pequeño margen para la esperanza: creer que el lector sabe discernir entre lo que se ha hecho durante estos años y lo que no. El crítico, sin duda, sostendrá que tales balances laudatorios se alejan de análisis periodísticos equilibrados. Y como se han contado por decenas, quizá por imposición del medio al que pertenecen, aquí, que tenemos libertad plena, vamos a analizar cuáles han sido los puntos débiles de su mandato.
La procesión de clausura del Congreso
En diciembre de 2024 tuvo lugar la procesión de clausura del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular. Las críticas surgieron desde el mismo instante en el que se conocieron las imágenes que formarían parte del cortejo. Se quedaron atrás pesos pesados de la provincia. Hay quien dice que se invitó a la Virgen de Gracia de Carmona, pero se quedaron atrás imágenes como el Valle de Écija o Loreto de Espartinas. En la capital se olvidaron de las Glorias, que durante tantos siglos aglutinaron la devoción de los sevillanos. Algunos manifestaron que con la Virgen de los Reyes era más que suficiente pero el argumento se cae por su propio peso si echamos la vista atrás. Que Vírgenes como la Hiniesta Gloriosa, Amparo o Todos los Santos no estuvieran presentes es una cuestión a día de hoy que resulta incomprensible. También se olvidaron de los barrios, auténticos focos de religiosidad, con el Cautivo de Santa Genoveva o la Virgen de los Dolores del Cerro, por citar solo un par de ejemplos. En cuanto a los frutos cosechados, al igual que el interés que despertaron las ponencias, todavía los estamos esperando. Por cierto, una magna que no llenó, con un 68% de media durante el puente de la Inmaculada.
La elección de los pregoneros
No destaca especialmente la etapa de Vélez en la elección de pregoneros. Sí es cierto que acertó de pleno con Juan Miguel Vega y José Antonio Rodríguez, pero otros no fueron como esperábamos. Bajo su mandato vimos a la primera mujer pregonera, Charo Padilla, que demostró que un periodista no tiene por qué ser un buen pregonero. Como muestra, las críticas que recibió y que resonaron poco, ya que el gremio se encargó de reflejar una visión muy distinta tanto en prensa como en radio. Pero existieron, y ahí están diversos foros y las redes sociales. En las Glorias, asistimos a lo mismo con Moisés Ruz, cuyo pregón apenas ha tenido eco más allá del día de su estreno.
Jubileo de las Hermandades
Creíamos que Roma se iba a quedar pequeña, que el centro de la cristiandad se iba a rendir a nuestras imágenes… y ni el Papa se acercó a ver al Cachorro y a la Esperanza. En Roma escasos medios trataron el acontecimiento, siendo uno más de los cientos que tienen lugar en la ciudad eterna. Allí, en medio de obras de Miguel Ángel o Bernini, nos dimos cuenta de que nuestro ombliguismo es infinito. Bastaba con ver las imágenes in situ o la retransmisión de Canal Sur para quienes lo siguieron desde casa, para percatarnos de ello.
La equiparación de las vísperas
Francisco Vélez será también recordado como el presidente que fue incapaz de propiciar una equiparación de la cuantía económica que perciben las corporaciones del Viernes de Dolores y del Sábado de Pasión con respecto a las que realizan estación de penitencia a la catedral.
Un lunes desproporcionado
El hermano mayor de El Museo reconocía durante su última entrevista en La Pasión que no se había avanzado nada en los últimos años con respecto al problema que arrastra una jornada como es la del Lunes Santo. La entrada tardía de la cofradía decana es un problema al que no ha podido ponerle freno. Una reestructuración que ha dejado para el actual presidente, José Roda Peña.
Las otras jornadas
El profesor universitario también deberá de tratar las otras jornadas que durante la etapa de Francisco Vélez no se han resuelto de manera favorable. Desde días enteros hasta casos concretos. Dificultades como el crecimiento del Domingo de Ramos o la Madrugada hasta el lugar en la nómina que ocupa El Buen Fin el Miércoles Santo o el rodeo del Gran Poder que le obliga a pasar por el Baratillo.
Para ser el último año al frente de Vélez, los días concluyeron con bastantes minutos de retraso. El Domingo de Ramos con un total de 79 es el que más tiempo se dejó, seguido del Lunes Santo, con 62. El Martes Santo se cerró con 31 mientras que el Miércoles lo hizo con 7. El Jueves Santo fueron casi 20 minutos, mientras que la Madrugada concluyó con el doble, un total de 40. El Viernes Santo es la jornada que mejor terminó, con cuatro minutos de más. Por último, el Sábado, que tradicionalmente es un día tranquilo, dejó en la Puerta de Palos 13 minutos.




