Hace poco, en un programa de radio, advirtieron al comenzar que el contenido era bastante duro e invitaban a los oyentes -que no pudieran soportarlo- a cambiar de emisora durante la siguiente hora.
Me sorprendió eso de querer perder audiencia y, pensé, tal vez les sobre, quizá sea un cebo para que te den más ganas de escucharlo, o quién sabe si realmente es porque se preocupan de los seguidores a los que consideran más blandos que un flan de nata.
De eso último hay una sobreabundancia en la sociedad y en las cofradías. No se trata de personalidades altamente influenciables, no, sino de, denominémoslo así, socios vip del club de los ofendiditos. Gente que se indigna a la más mínima, ya sea por una crítica, ya sea por una alabanza a quienes ellos consideran que no merece la lisonja.
Entre los cofrades los hay a pares hasta cuando hay uno solo y son divertidos. Ahora, algunos que se denominan así, cofrades, buscan firmas para que la carrera oficial vuelva a pasar por el caballito, tal vez porque han visto el anuncio del coche en el que se versiona el “corre, corre, caballito”. O, tal vez, porque hay un sesgo ideológico detrás.
Y eso nos lleva a recordar aquellos tiempos en que se decía eso de la Semana Santa al Arenal, desde ciertos sectores radicalizados de la extrema izquierda (que hay quienes defienden que son el extremo bueno de las cosas).
La recogida de firmas parece esconder esa pretensión de acabar con las muestras externas de religiosidad, pues si se persiguiera lo contrario el cauce utilizado sería otro y la propuesta, otra. Por ejemplo, modificar el recorrido del itinerario común y no se hablaría de privatizar, demonizando de paso al que paga una cantidad de dinero considerable por ver las procesiones sentado.
Y es que el argumento es tan infantil que, extrapolado, también se podría hablar de que ver un partido de fútbol, ir al cine, al teatro o a un concierto, es privatizar, pues solo disfrutan el espectáculo quienes pagan.
De momento, la suerte parece estar del lado de las cofradías, que no verán al caballito ni se irán al Arenal, allí mandaron la feria y miren el desastre que tenemos.





