A contracorriente | El Botafogo no es La Macarena

Un reciente estudio proponía nuevas reglas de la física. En concreto, la innovación venía en la hipótesis de que el tiempo tenga tres dimensiones y, al contrario de lo que se formulaba, el espacio sea una consecuencia del primero.

Lo más interesante del estudio radicaba en la segunda dimensión, que se ejemplificaba como la vía lateral de un sendero recto (el tiempo como lo conocemos) que ofrece otras posibilidades. En definitiva, sería como si cada día que vivimos tuviera varias posibilidades y la tercera dimensión saltara de la primera a la segunda, según la causa.

Aunque parecería complejo a priori, la más gráfica de las analogías de ese estudio que corroboran las matemáticas se produjo este fin de semana. Y sucedió en la basílica de La Macarena, donde la Esperanza volvió tras unos pocos días para que le cambiaran las pestañas (y la sometienen a labores de conservación y mantenimiento) y lo que le cambió fue la expresión.

En resumidas cuentas, la imagen era una antes de la intervención, otra el sábado por la mañana, otra el tarde y la que parece de nuevo ella, el domingo por la mañana. El tiempo debió saltar de una dimensión a otra como loco, por un inexplicado efecto causal por todas las partes.

Ahora se pide tiempo para las explicaciones (algo que recuerda tanto a lo sucedido con el apagón), mientras las redes se llenan de teorías de la conspiración, que van desde la copia de Castillo Lastrucci a las diversas mascarillas que podría tener La Macarena.

El espectáculo, como el que le dio el Botafogo al PSG el otro día, no deja de contar con unos tintes de surrealismo valleinclanescos, como señalaba para el PSOE Juan Soto Ivars hace unos días en Horizonte. Y, al margen del estado de shock en que parece haberse quedado el gobierno de la cofradía, llama la atención la ligereza de los chicos de Macarena TV en X. No es malo repetirlo, pues demuestra un presunto fondo de estulticia, ya vislumbrado antes cuando supuestamente se utilizaba información en primicia de la cofradía para soltarla en determinado medio.

Valleinclanesco también podría ser cierto comunicador, factótum de lo público, cuya aparición ha sido el altavoz perfecto para convertir en escándalo el asunto, hasta el punto de ocupar el prime time de los telediarios autonómicos. 

This is Macarena reza el programa y a lo sucedido, desde luego, le pega el nombre.