A vista de músico

34 años siguiendo tus pasos. 34 años guardando tu manto. 34 años marcando tu paso. 34 años ayudando a llevar tu pena…

¿Alguien se ha parado a pensar qué mira, qué ve, qué siente un músico? Somos unos privilegiados realmente. Somos testigos de grandes momentos ocultos a vista de cualquiera. A la vez que realizamos lo que nos gusta regalamos momentos inolvidables.

No hay nada más gratificante que tocar una marcha y al ir saliendo de esa esquina hay una persona con lágrimas en los ojos, es ahí cuando realmente recibes el mensaje que haces algo importante. Imágenes que si no fuera por nuestra cercanía no seria posible verlas. Ayudar a esa cuadrilla cuando va con las fuerzas justas y se acerca el diputado de banda y pide algo que levante esos cuerpos y vaya si los levantan.

Cuando vas tras tu Cristo o tu Virgen y llega el momento de tocar su marcha, sube toda la adrenalina imaginable, son cosas realmente gratificantes. Ese olor a cera y flor que va dejando continuamente un paso de palio, siempre a su paso y durante su recorrido te embriaga. El uniforme impregnado de olor a incienso que ambienta la habitación cuando lo cuelgas después del recorrido diario.

Como momento realmente único en lo personal cuando mi Señor de la Redención mira y derrama su Redención en la rampa de entrada, merecedora de su marcha Danos tu Redención. Momento único expresado por el compositor Jesús Lora. Sin duda somos unos privilegiados por poner música a tantos sentimientos.

Que nunca falten personas que dedican su vida a poner la banda sonora de nuestra Pasión, sin duda piezas importantes en nuestra Semana Santa.