Al-Zahara vuelve a cargar contra las cofradías

La Federación de Asociaciones Vecinales Al-Zahara ha remitido un comunicado a los medios de comunicación en el que advierte que va comunicar al alcalde, José María Bellido, y a la delegada municipal del Casco, Laura Ruiz, la «vigencia y necesidad de aplicar de forma inmediata las conclusiones de la comisión de usos del Casco, que se adoptaron por unanimidad de las asociaciones, colectivos y técnicos municipales participantes».

La nota precisa, siempre en opinión de este colectivo de extrema izquierda que «Esto es totalmente compatible con la necesidad de elaborar el Plan de Gestión del Casco que ha anunciado el nuevo gobierno municipal y que, en la Zona Patrimonio de la Humanidad, es una recomendación de la Unesco y en la que la Federación de Asociaciones Vecinales Al-Zahara va a colaborar».

Este órgano político piensa que la celebración de «65 procesiones en el mes de septiembre, a las que habrá que unir otros eventos de otra clase (culturales, deportivos festivos o turísticos), en el Casco, limitan la vida cotidiana de una parte importante de sus habitantes durante un mes entero» lo que implica que «los efectos positivos que pudieran traer la celebración de estos actos quedan diluidos en la alteración de la vida normal de una zona de la ciudad tan sensible como el Casco, y que no puede estar sometida a esta presión». 

En opinión de estos grupos afines a los sectores que siempre se han posicionado contra la iglesia, los cofrades y los cristianos, «La celebración de eventos en el Casco debe hacerse de forma planificada y buscando la menor afección posible a los barrios y de su entorno, como el Campo de la Verdad» añadiendo que «Urge la planificación de un calendario de actos en el Casco que se realice de forma participada, y derivando a otros lugares de la ciudad aquéllos que conlleven masificación improcedente, riesgo para el patrimonio histórico y cultural o afecten de forma importante la vida de sus habitantes».

En un ejercicio de cinismo que deja vislumbrar la auténtica naturaleza de sus críticas, la intención de bloquear la celebración de cualquier manifestación de índole cofrade en las calles de Córdoba la federación de izquierdas «brinda su colaboración para realizar esta ordenación, que se desarrollan en la vía pública y que incrementa el nivel de suciedad, problemas de movilidad y accesibilidad, ruidos o inseguridad, hasta dar una imagen inhabitable del Casco Histórico».

Finalmente, la federación exige que esta «acumulación de actos no vuelva a autorizarse de esta forma y que para su organización y desarrollo se cuente con la voz de los habitantes de los barrios del Casco afectados, que no se limitan a una zona concreta, sino que acaba llegando incluso a fuera del Casco. «Hay que hacer compatible tener un barrio con actividad económica y social, con mantenerlo vivo, con las cualidades que han hecho de él Patrimonio de la Humanidad, de lo que este año se cumplirán 25 años», concluye el texto del que emana un aroma a rechazo a todo lo que huele a incienso que evidencia el verdadero objetivo de sus responsables.