El Ayuntamiento de Almonte y la Hermandad Matriz de Almonte han dado a conocer este lunes el logotipo oficial que servirá de emblema común para la difusión del Traslado de la Virgen a Almonte, previsto para el próximo mes de agosto, así como para los actos vinculados a la Venida Jubilar 2026–2027. La nueva marca gráfica será utilizada de manera conjunta por ambas instituciones, en una apuesta decidida por la unidad de imagen y la optimización de los recursos promocionales.
El diseño constituye una evolución del logotipo empleado en el anterior Traslado, obra igualmente de la agencia Goodland. En esta ocasión, su responsable creativo y socio, Javier Rojas, acompañado por el también socio Carlos Feria, participaron en el acto de presentación, donde desgranaron los fundamentos conceptuales y simbólicos de la propuesta.
Una marca compartida para reforzar la proyección del acontecimiento
Durante la comparecencia, el alcalde de Almonte, Francisco Bella, y el presidente de la Hermandad Matriz, Santiago Padilla, coincidieron en subrayar la oportunidad y necesidad de articular una identidad visual común. Ambos responsables destacaron que esta estrategia permitirá maximizar los esfuerzos de comunicación y promoción, proyectando una imagen cohesionada ante un acontecimiento de profunda significación histórica, religiosa y social.
Síntesis, simbolismo y continuidad histórica
El logotipo nace bajo los principios de la síntesis formal, la elegancia compositiva y la densidad simbólica. La pieza central se articula a partir de una ilustración realizada en línea continua, que perfila la silueta de la Virgen del Rocío ataviada como Pastora e integra en su interior una referencia parcial a la fachada de la ermita.
El isotipo ha sido concebido mediante la técnica del one-line art, recurso gráfico que no responde a una elección meramente estética, sino conceptual: la línea ininterrumpida simboliza el hilo invisible de la fe, la continuidad histórica de un pueblo y el camino permanente que enlaza el Santuario con Almonte. De este modo, el trazo adquiere una dimensión narrativa que trasciende lo puramente visual.
Para la configuración de la silueta se han seleccionado los rasgos más identificables de la iconografía rociera: el sombrero floral, la saya y la figura del Pastorcito Divino. Con ello se construye una imagen de reconocimiento inmediato, anclada en la memoria colectiva, aunque reinterpretada desde una óptica contemporánea, limpia y despojada de excesos ornamentales.
Color, tipografía y equilibrio compositivo
La propuesta cromática se apoya en un verde profundo, vinculado tanto a los colores corporativos de la Hermandad como al paisaje de la marisma, símbolo esencial de la identidad rociera. A este se suma un tono dorado arena, evocador de la luz, de las arenas del camino y del carácter regio y jubilar que reviste el acontecimiento.
En el apartado tipográfico se ha optado por una sans serif geométrica y de gran peso visual. La palabra ROCÍO se erige como eje vertebrador de la composición, garantizando una legibilidad óptima en cualquier soporte. La jerarquía otorgada a la expresión Venida Jubilar y a las fechas 2026–2027 equilibra el conjunto, aportando estabilidad al dinamismo del trazo superior. Una línea subraya el intervalo temporal, uniendo ambos años y reforzando la idea de camino y continuidad histórica.
Una imagen atemporal para un momento irrepetible
Más allá de su función identificativa, el logotipo se presenta como una declaración estética de intenciones. Representa a dos instituciones que, sin renunciar al peso de su tradición y devoción, renuevan su lenguaje visual con vocación de futuro. Se trata, en definitiva, de una imagen concebida para perdurar, llamada a simbolizar un episodio singular en la vida de Almonte y de su Hermandad Matriz, en el marco del Traslado y de la Venida Jubilar 2026–2027.





