La Cuaresma es una época propicia para que los equipos de priostía de las hermandades desarrollen toda su creatividad en la confección y elaboración de altares cultuales que se convierten en auténticas obras de arte efímeras para mayor gloria del Hijo de Dios y de su Bendita Madre.
Una creatividad que potencian aquellos que están dotados de una especial sensibilidad para la concepción artística siendo capaces de aportar conceptos tales como la innovación, siempre dentro de los cánones estéticos que determina la cofradía para la que se trabaja.
Un buen ejemplo de esta labor ha podido disfrutarse en la iglesia de Santiago con el besapiés del Santísimo Cristo de las Penas, para el cual el equipo de priostía de la Corporación del Domingo de Ramos ha sorprendido con una novedosa disposición del Crucificado, a los pies de Nuestra Señora Madre de los Desamparados y san Juan Evangelista a la que no estamos habituados en la ciudad de san Rafael. Un éxito indiscutible y un motivo más, si cabe, para acudir a la calle del Sol a rendir pleitesía a quién todo lo puede.
Cabe recordar que la imagen del Santísimo Cristo de las Penas está considerada como la imagen más antigua de la Semana Santa cordobesa. Es una talla de autor anónimo y su antigüedad se remonta para algunos autores hasta el siglo XIII, considerándola una pieza importante de la escultura gótica.





