El imaginero hace pública su propuesta tras la elección del proyecto de Navarro Arteaga por parte de la junta de gobierno
El imaginero Álvaro Abrines ha hecho público el proyecto escultórico que finalmente no ha sido seleccionado por la junta de gobierno de la Hermandad de la Estrella para la renovación del misterio de Nuestro Padre Jesús de las Penas, una decisión conocida después de que la corporación trianera anunciara la elección de la propuesta firmada por José Antonio Navarro Arteaga como la iniciativa que será presentada a los hermanos para su consideración.
La publicación realizada por Abrines ha servido no solo para mostrar la maqueta concebida dentro del proceso de selección promovido por la hermandad, sino también para trasladar públicamente un mensaje de reconocimiento institucional y artístico hacia el autor finalmente escogido. El escultor ha comenzado expresando su “más sincera enhorabuena” a Navarro Arteaga por haber sido considerado por la junta de gobierno como el proyecto que, a juicio de la corporación, mejor se ajusta a las necesidades artísticas actuales de la hermandad.
Asimismo, el imaginero ha mostrado su agradecimiento hacia la junta de gobierno de la Estrella por haber contado con él dentro del procedimiento de análisis y selección, subrayando el valor que ha supuesto para su trayectoria profesional que la corporación tuviera en consideración tanto su propuesta artística como su planteamiento conceptual del misterio.
Reconocimiento a la comisión de expertos y defensa del proceso de selección
En el mensaje difundido, Abrines ha querido detenerse especialmente en el trabajo desarrollado por la comisión de expertos encargada de valorar las distintas propuestas, agradeciendo el respaldo recibido por parte de quienes propusieron y recomendaron su nombre para participar en el estudio patrimonial impulsado por la corporación.
El imaginero ha manifestado sentirse “abrumado y afortunado” por el apoyo de especialistas que, según ha señalado, han valorado su maqueta, su visión artística y su trayectoria profesional, afirmando que no existe mayor recompensa para un creador que el reconocimiento procedente de expertos en la materia.


















Una composición concebida para representar la máxima tensión espiritual antes de la crucifixión
Más allá del plano institucional, el escultor ha ofrecido una explicación técnica y conceptual del proyecto no seleccionado, definiéndolo como una obra ideada con una elevada densidad narrativa, simbólica y teológica, orientada a capturar el instante de máxima tensión espiritual inmediatamente anterior a la crucifixión de Cristo.
Según ha detallado, el eje principal de la composición situaba a Nuestro Padre Jesús de las Penas erguido con serenidad sobre una peña rocosa, proyectando una actitud de entrega consciente que contrastaría deliberadamente con el clima de violencia, tensión y agitación generado por las figuras que lo rodean.
La triangulación de miradas como núcleo dramático y teológico del conjunto
Uno de los elementos centrales de la propuesta residía en la llamada “triangulación de miradas”, concebida por Abrines como el verdadero motor dramático y visual del misterio. La escena se articulaba a partir de tres focos esenciales que pretendían construir el discurso narrativo y teológico de la composición.
El primero de ellos estaba representado por la autoridad, encarnada en un soldado romano revestido con capa que emitía una orden mediante un gesto de marcado carácter autoritario. Frente a él aparecía el elemento definido como la “quiebra interior”, representado por un sayón barbado que, al girarse para obedecer el mandato recibido, se encontraba inesperadamente con la mirada del Señor.
Ese encuentro visual daba lugar al tercer vértice del relato, definido por Abrines como el “catalizador”, es decir, la propia mirada de Cristo, concebida como detonante de una suerte de “petrificación espiritual” en el ejecutor, un impacto interior destinado a simbolizar la conversión, el conflicto moral y la posibilidad de redención en medio del caos humano.
Violencia mecanizada, indiferencia y profanación como contrapunto narrativo
El resto del grupo escultórico proyectado se concebía como una representación de la frialdad humana ante el sacrificio, reforzando el contraste con la serenidad del Señor. En este contexto aparecía un sayón centrado en la fuerza física, vinculado a los agarres de la ejecución, junto a otro personaje dedicado a excavar, concebido como símbolo de una violencia ejecutada desde la automatización, la rutina y la indiferencia absoluta.
La escena quedaba completada por la presencia de un segundo soldado romano jugando a los dados la túnica de Cristo, incorporando así un episodio directamente vinculado al relato evangélico de la Pasión y reforzando la dimensión de profanación, desprecio e insensibilidad que articulaba el discurso compositivo del proyecto.
Una propuesta concebida para interpelar al espectador
Según ha explicado el propio imaginero, la finalidad de esta propuesta trascendía la simple representación de un episodio bíblico, aspirando a convertirse en una escena capaz de interpelar directamente al espectador, invitándolo a una reflexión espiritual y emocional sobre el sufrimiento, la redención y la respuesta humana ante el sacrificio de Cristo.
La difusión pública de esta maqueta artística permite ahora conocer una de las propuestas descartadas dentro del proceso abierto por la Hermandad de la Estrella, después de que la corporación decidiera elevar al futuro cabildo general únicamente el proyecto formulado por Navarro Arteaga, que será el que los hermanos deberán aceptar o rechazar en las próximas semanas.





