El primer viernes de marzo, según rezan en las Reglas de la Hermandad de Ánimas, su Titular cristífero estará expuesto en Solemne besapiés. Hoy, 3 de marzo, el equipo de mayordomía y priostía nos vuelve a regalar una verdadera catequesis con el montaje de dicho acto.
En esta ocasión, se muestra una profunda reflexión sobre los Novísimos y se pide una profunda meditación al espectador. En este sentido, la reflexión ante los Novísimos se basa en una frase procedente del Eclesiastés que en el altar se presenta de la siguiente forma: “Veritas narrabit tibia in qua speculo te ipsum cogitabis”, lo cual se traduce por “la Verdad te dirá en que espejo reflejarte”.
En los Libros Santos se llaman a los Novísimos a los sucesos que le pasarán al hombre al final de su vida, la muerte, el juicio, el destino eterno: el cielo o el infierno. Los Novísimos, en el altar, se encuentran representados por medio de los cuatro ángeles presentes: dos a la derecha y dos a la izquierda que representan, respectivamente a la Muerte, al Juicio, al Purgatorio y al Infierno.
En los dos primeros, representados en la parte del espejo de la izquierda, aquel que se mira podrá ver reflejadas sus virtudes: Reflexio Virtutum. En el primer ángel, que representa la muerte, podemos encontrarle elementos alusivos a esta alegoría como la cruz, ejemplificando la virtud teologal de la fe, una calavera y un reloj de arena para el paso del tiempo. En el ángel alusivo al juicio, encontramos una balanza, que alude al momento de la psicostasis en el que, tras la muerte terrena, san Miguel pesará en una balanza, al encontrarte con María, tus buenas obras y tus pecados, viendo así hacia qué lado se decanta.
Los dos que se encuentran junto al espejo de la derecha, quien se mire podrá ver reflejados todos sus pecados: Reflexio Peccatorum. En el primer ángel situado a este lado, podremos verle elementos relativos al purgatorio tales como el ancla, en el que se basa nuestra esperanza para alcanzar el Paraíso prometido, la llama, relacionada con el fuego que purifica nuestra alma para preparar nuestro encuentro con el Padre, y una bola del mundo. Por el contrario, el siguiente ángel nos muestra elementos relativos al infierno tales como la lechuza, la cual representa el lado oscuro y el tenebrismo, las sombras de la vida de una persona y la corona, el deseo de alcanzar un poder vacío y el egoísmo.
En antítesis, encontramos los espejos que pretenden que el espectador pueda realizar un ejercicio de reflexión sobre sus obras en la vida y, dependiendo de cuál sea su actitud en ella, podrá verse reflejado con sus virtudes o sus pecados.
Tras ello, se encuentra una puerta en la parte central que conduce a la única Verdad, al Principio y al Final, Jesucristo. A Él solo puede llegarse por medio de la puerta estrecha. A la pregunta de cuántos serán salvados, Jesús respondió indirectamente: “Lucha para entrar por la puerta estrecha”. El número de los salvados no le interesa más que el camino de la salvación. El camino que nos lleva al Paraíso pasa por una puerta, dice san Lucas, pero una puerta estrecha. La puerta estrecha significa que tenemos que ser pequeños, pobres para pasar fácilmente. “Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos” (Mt 18, 2).
El calvario que rodea al Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas está compuesto por iris morado, limonium, flor de cera, energyum y tulipanes.
El besapiés estará abierto hasta las 22:00 horas y a su finalización se rezará el responso por los hermanos difuntos, en que intervendrá el coro de la Hermandad y se presentará el cartel del próximo Lunes Santo, obra de Raúl Muñoz Gallardo.





