La obra, presentada en la iglesia conventual del Santo Ángel, interpreta simbólicamente la devoción a la titular de la Hermandad de la Paz y Esperanza
La iglesia conventual del Santo Ángel de Córdoba, conocida popularmente como Capuchinos, ha acogido la presentación del cartel que ilustrará el Miércoles Santo de la Hermandad de la Paz y Esperanza, una obra firmada por el artista gaditano Antoine Cas. La pieza, de 116 por 61 centímetros, ha sido ejecutada mediante la combinación de acrílico, pastel y óleo, técnicas que el autor ha empleado para desarrollar una interpretación pictórica profundamente simbólica de la Virgen de la Paz.
Durante el acto se ha dado a conocer no solo la composición artística, sino también la reflexión conceptual que el propio pintor ha querido asociar a la obra, un discurso que sitúa el silencio y la contemplación como elementos esenciales de la experiencia espiritual vinculada al Miércoles Santo cordobés.
Una obra inspirada en el silencio de Capuchinos
El propio artista ha explicado que la inspiración del cartel nace de la atmósfera singular que envuelve la plaza de Capuchinos en la tarde del Miércoles Santo, un momento que ha descrito con palabras cargadas de evocación. Según ha señalado, “hay silencios que solo existen en Córdoba. Silencios que nacen cuando la tarde del Miércoles Santo se detiene en Capuchinos, cuando la cal blanca guarda la respiración y una mirada lo llena todo”.
A partir de esa experiencia contemplativa surge la obra presentada, una creación que, en palabras del autor, tiene su origen en la expresión de la propia imagen mariana. Así lo ha resumido el artista al afirmar que “este cartel nace de esa mirada”.
La mirada de la Virgen como eje simbólico del cartel
La figura de la Virgen de la Paz se erige en el núcleo conceptual de la composición. Antoine Cas ha explicado que en su interpretación la expresión de la imagen transmite un mensaje espiritual que transforma el dolor en consuelo. En este sentido, ha indicado que se trata de “la mirada de la Virgen de la Paz, donde la lágrima no es derrota, sino consuelo; donde la noche se abre en azules profundos y la luz aparece como una promesa serena”.
Dentro de ese mismo lenguaje simbólico, el artista ha destacado la presencia de las flores que acompañan a la imagen, subrayando que “entre sus manos, las flores hablan de vida”, un elemento que refuerza la dimensión esperanzadora de la escena representada.

Un instante emocional vinculado a la identidad de Córdoba
La obra pretende capturar un momento emocional que, según el propio autor, forma parte de la experiencia espiritual de la ciudad durante la Semana Santa. En ese sentido, ha señalado que “en sus ojos, Córdoba reconoce uno de esos instantes que no se explican: se sienten”, una afirmación que vincula directamente la devoción mariana con la vivencia colectiva de la jornada del Miércoles Santo.
Finalmente, Antoine Cas ha sintetizado el sentido profundo de la obra reflexionando sobre el concepto de paz que inspira tanto la advocación mariana como el mensaje del cartel. De este modo, ha afirmado que “la Paz no es ausencia de dolor”, para concluir señalando que “la Paz es la luz que permanece en medio de él”.
Con esta creación, la Hermandad de la Paz y Esperanza incorpora una nueva pieza artística al patrimonio visual que cada año acompaña la llegada de la Semana Santa cordobesa, en este caso a través de un cartel que propone una lectura simbólica de la mirada de la Virgen de la Paz en el silencio de Capuchinos.








