Antonio Moreno Santaella defiende una transformación profunda de la Hermandad de los Gitanos

El candidato a hermano mayor expone su proyecto y su visión crítica

En una entrevista concedida al programa de la radio pública andaluza El Llamador, que presenta Francisco José López, Antonio Moreno Santaella compareció en condición de candidato a hermano mayor de la Hermandad de los Gitanos para exponer, en estilo directo y sin ambages, su diagnóstico sobre la situación actual de la corporación, así como las líneas maestras de un proyecto que, según afirmó, persigue un cambio estructural basado en la renovación, el respeto institucional y la participación real de los hermanos. La conversación, extensa y detallada, permitió recorrer tanto su trayectoria personal como los principales debates que afectan a la hermandad en la actualidad.

Una vida entera como nazareno y una herencia familiar incuestionable

Antonio Moreno Santaella se definió como un hermano cuya vinculación a la hermandad es vitalicia y exclusiva con el Cristo, recordando que “desde chico me pusieron en el Cristo y sigo en el Cristo”, subrayando que nunca ha salido en el palio. Su memoria como nazareno se remonta a los años sesenta, acumulando más de seis décadas de estación de penitencia, una experiencia que consideró fundamental para entender su candidatura.

A esa trayectoria se suma una pertenencia familiar profundamente arraigada, citando a su tío Antonio, a Manolo y a su primo Pepe Moreno, nombres ligados históricamente a la corporación. Desde esa legitimidad explicó que esta es la tercera vez que se presenta a las elecciones, asumiendo el intento con serenidad: “lo vamos a intentar”.

Crecimiento acelerado y desgaste interno de la hermandad

Uno de los argumentos centrales del candidato fue la contradicción que, a su juicio, vive la hermandad. Por un lado, destacó que “estamos creciendo a una velocidad de vértigo”; por otro, denunció un agotamiento interno que resumió con crudeza: “la hermandad, en lo interno, está muerta”. Señaló como causa principal la reiteración prolongada de los mismos equipos de gobierno, con mandatos que se encadenan “de cuatro en cuatro, de ocho en ocho y hasta de dieciséis años”.

Desde esa perspectiva defendió la necesidad de “abrir puertas y ventanas” para permitir la entrada de personas nuevas y de ideas distintas que reactiven la vida interna de la corporación.

El 600 aniversario y la ausencia de los gitanos en la toma de decisiones

Especialmente crítico se mostró con la gestión del 600 aniversario de la llegada del pueblo gitano a Sevilla. Moreno Santaella afirmó que “no se nos ha consultado nada a los gitanos”, denunciando que las decisiones se tomaron dentro de un círculo reducido y reiterado. Según explicó, la participación se limitó a “una invitación a la misa del arzobispo”, un gesto que consideró insuficiente y simbólico del distanciamiento existente.

Claves del crecimiento histórico de la corporación

El candidato contextualizó el auge de la hermandad recordando que en los años sesenta apenas salían “doscientos o trescientos nazarenos”. Situó el primer gran punto de inflexión en el cambio del paso del Señor, cuando se retiraron las cortinas, y añadió hitos posteriores como la adquisición de la casa hermandad, la coronación y la llegada al Santuario, momento que definió como aquel en el que “la hermandad ha despegado de verdad de forma enorme”.

La Madrugada y los retrasos: una situación insostenible

Uno de los bloques más extensos de la entrevista se centró en la estación de penitencia y los retrasos en la Madrugada. Aunque reconoció que, como último nazareno del Señor, no vive los parones con la misma intensidad, relató haber escuchado testimonios de hermanos que soportaron hasta cuarenta y cinco minutos detenidos, calificando estas situaciones como inasumibles: “un parón es una vida”.

Moreno Santaella denunció que, tras esos retrasos, se obligue a acelerar el paso, recordando que “nosotros llevamos personas debajo, igual que las demás cofradías”. En este punto fue categórico: “si yo salgo elegido, mis nazarenos no sufren más un parón así y después llevarlo corriendo; eso se acaba”.

Reparto de sacrificios y adelanto del horario

El candidato defendió que la hermandad ya ha cedido tiempo en múltiples ocasiones, primero veinticinco minutos y después treinta, cesiones que, según afirmó, se han convertido en castigos permanentes. Reclamó “buscar otra fórmula” y repartir los esfuerzos entre todas las cofradías.

Apostó de forma clara por adelantar la Madrugada, rechazando cualquier traslado al Viernes Santo por la tarde: “somos una cofradía de Madrugada”. Consideró razonable un adelanto de al menos media hora y pidió al Consejo que actúe para garantizar el respeto debido a la corporación.

Igualdad entre hermandades y dignidad de los nazarenos

Moreno Santaella se mostró contrario a la limitación de nazarenos, defendiendo que cualquier hermano tiene derecho a realizar su penitencia. Denunció un trato desigual en la organización de los cortejos, afirmando que “el mismo derecho tienen mis nazarenos que los de negro”, y vinculó esta situación a una cuestión identitaria: “por ser gitanos se nos pone siempre los últimos”.

Orden de paso y memoria histórica

El candidato se mostró abierto a revisar el orden de la nómina, recordando que la posición actual de la hermandad no fue una decisión propia, sino consecuencia de circunstancias históricas relacionadas con Triana y el Calvario. Reivindicó que “los gitanos somos personas” y exigió respeto en cualquier reorganización futura.

Prejuicios sociales aún presentes

Preguntado por la persistencia de prejuicios hacia el pueblo gitano, reconoció que “claro que los hay”, apoyándose en la experiencia de su hija, que trabaja en una ONG y le transmite situaciones de discriminación que, a su juicio, resultan inadmisibles en la actualidad.

Decisiones respaldadas por los hermanos

Moreno Santaella insistió en que las decisiones de mayor calado deben tomarse en cabildo, subrayando que no puede decidir en solitario y que necesita “el respaldo de mis hermanos” para acudir tanto al Consejo como al Arzobispado.

Recuperar la vida interna y la Casa Hermandad

El candidato defendió que la Casa Hermandad solo puede llenarse “llamando a los hermanos”, especialmente a aquellos que se han alejado por no encontrar el ambiente de antaño. Entre sus propuestas destacó la creación de la Escuela del Nazareno, destinada a niños y jóvenes, y la implicación de hermanos antiguos para transmitir experiencias y valores.

El futuro del inmueble de la calle Socorro

Sobre la antigua casa hermandad de la calle Socorro, actualmente cerrada y deteriorada, expuso distintas opciones, aunque mostró preferencia por convertirla en un centro de día para hermanos mayores, una decisión que, reiteró, debería someterse a cabildo.

Acción social, aniversarios y música procesional

Reconoció la labor social “extraordinaria” que ya realiza la hermandad, planteando iniciativas complementarias como la atención directa en las noches de invierno. De cara al 275 aniversario, expresó su deseo de que el Señor visite los templos históricos donde ha residido, siempre con el respaldo de los hermanos.

Finalmente, abordó el acompañamiento musical del paso del Señor, negando querer abrir polémicas, pero reclamando coherencia y cumplimiento del reglamento, defendiendo una hermandad “abierta a todo el mundo”.

Un proyecto basado en identidad, respeto y participación

La entrevista dibujó el perfil de un candidato a hermano mayor que reivindica la identidad gitana, el respeto institucional y la participación activa de los hermanos como pilares para afrontar el futuro de la Hermandad de los Gitanos.