Antonio Villar: «El vacío que deja Ricardo es imposible que nadie lo pueda reemplazar»

Fernando Blancas. Han sido días muy duros en el seno cofrade. La marcha de alguien de tanta importancia para una familia que muchas veces sólo se une con fuerza en los desastres, y más aún en la marcha de uno de sus seres queridos, ha sido difícil por la sorpresa que nos ha dado la vida, y más difícil aún, porque la vitalidad de Fray Ricardo era tan renovable como contagiosa. Él mismo había dicho que tenía nuevos proyectos, tenía nuevas ilusiones, y si alguien lo sabe bien, es Antonio Villar. Antonio ha visto al Fray Ricardo que muy pocos hemos conocido. A ese que parecía que nunca caía, al que su fuerza y el Amor de Dios, le proporcionaba siempre fuerza para él, y para los que tantos le pedíamos ayuda y desvelo.

Quizá, estemos a punto de leer la entrevista más dura, pero más personal Antonio Villar. Una entrevista, realizada por Guillermo Rodríguez, a la que agradecemos que haya accedido, pues sabíamos el gran calado que pueden tener sus palabras en la Córdoba cofrade, en el mundo cofrade en general, tanto como para emotivo homenaje a su maestro, como para sosiego de muchos, que con sus palabras, iremos asimilando poco a poco la marcha de alguien, que sabemos siempre nos hará falta, pero que nunca desaparecerá de nuestras vidas, y de nuestra historia, tanto la cofrade, como la de la propia ciudad.


– ¿Cómo te sientes?

Me siento mal, mal y con mayúsculas. Mal porque el vacío que deja en todos, el vacío que deja en mi familia, el vacío que deja en mi persona y entorno, en todo lo que aprendí desde niño es imposible que nadie lo pueda reemplazar.

«Él murió el día 4 de mayo no el día 17»

– ¿Te ha dolido algo especialmente en estos días tan duros?

Me ha dolido pensar que en los trece días que ha estado en coma, él se hubiera dado cuenta de algo y sufriera. Pero, gracias a Dios y a la Virgen, los médicos, conocidos míos, que eran muy amigos, la verdad es que me lo dijeron desde el primer momento: «ni siente ni padece»… él murió el día 4 de mayo no el día 17.

«Si yo no hubiera conocido a Ricardo, ni por asomo sería el que soy»

– ¿Sería Antonio Villar el mismo artista si no fuese por Fray Ricardo de Córdoba?

Si yo no hubiera conocido a Ricardo, no sería el Antonio Villar Moreno que soy. Evidentemente soy hijo de mi padre y de mi madre, los llevo en los apellidos y por ello le doy todos los días gracias a Dios, porque mi padre, que ya no está, mi madre y mi abuela, son unos seres maravillosos. Pero el Antonio Villar Moreno artista que soy, si yo no hubiera conocido a Ricardo, ni por asomo lo sería.

«Ricardo me enseñó la pasión por la Virgen. Ahí se resume todo»

– Sé que son miles pero, ¿cuál es el primer recuerdo que te viene a la cabeza si piensas en Ricardo?

Ahora que ya no está, el primer recuerdo que se me viene a la cabeza es de cuando lo conocí, en el año 82, el año en que hice la primera comunión. Luego vinieron miles de anécdotas, pero ahora, que no está, me acuerdo de eso. De cómo me escapaba del Colegio Ahlzahir, que era donde yo estaba. O simplemente no iba a clase para acudir por la mañana a misa de 8:30, al Convento del Císter, que entonces, de lunes a sábado, solamente se abría a esa hora y me gustaba como niño, aprender lo que era el mundo cofrade a través de la mano de ese personaje tan grande que era Ricardo y sobre todo lo que me inculcó: la pasión por la Virgen. Ahí se resume todo.

«El consejo más importante que Ricardo me dio es: «la única que no te va a fallar nunca es la Virgen»

– ¿Y qué consejos suyos destacarías?

El consejo más importante que Ricardo me dio de niño dentro del mundo de las cofradías -lo dije públicamente en el funeral- es: «la única que no te va a fallar nunca es la Virgen». Cuando lo conocí tenía 9 años; hoy que tengo 46, puedo decir que llevaba absolutamente toda la razón. La única que no me ha fallado ha sido la Virgen. Unos han venido, otros se han ido; unos han sido más amigos, otros menos… otros se han convertido en familia… pero verdaderamente, quien no me ha fallado ha sido la Virgen, que es la que me guía todos los días y es la que está presente en todos los momentos de mi vida.

«Tengo la misión de conservar y cuidar de la herencia que me dejó en vida»

– Comentaste el sábado, a la conclusión de la misa de funeral, que protegerías el legado de Ricardo… ¿a qué te referías exactamente?

El legado de Ricardo es muy amplio. Muy muy amplio. Imagínate que las vírgenes que él trajo a Córdoba, las cinco vírgenes de Luís Álvarez Duarte, Desamparados, la Virgen de la Palma, los Dolores de Alcolea, la Merced… la mayoría de ellas están en mis manos. Es decir, las vírgenes a las que me enseñó a rezarle de niño, hoy están en mis manos, hoy tengo la misión de conservar y cuidar de la herencia que me dejó en vida. Luego está el ámbito del diseño. Calculo que habrá unas quinientas obras suyas que se pasean por la Semana Santa de Córdoba que hay que fomentar. Y por supuesto, el legado general de Ricardo es que su espíritu, su arte, tienen que seguir vivos. Él se ha marchado, se ha marchado a otro estado… pero su presencia, en el espíritu y en el arte creo que tenemos todos la obligación de mantenerla, con esa llama encendida.

«Algunas cofradías no terminaron nunca de reconocerle o no se acuerdan de que a finales de los 70, en los 80 y a principios de los 90, el gran impulsor fue él»

– ¿Sientes en que determinados ámbitos se ha sido injusto con Ricardo en los últimos años?

Yo no soy nadie para juzgar si se ha sido injusto o no. Pienso que algunas cofradías no terminaron nunca de reconocerle o no se acuerdan de que a finales de los 70, en los 80 y a principios de los 90, el gran impulsor fue él. Gustará más o gustará menos pero él introdujo, aportó a la Semana Santa de Córdoba, algo esencial, aportó lo que hoy vemos. Los pasos de misterio, ¿cuántos había antes? Ninguno. Que cada uno se meta la mano en el corazón y que reconozca y vea que lo que estoy diciendo es la verdad.

«Yo, aunque estuviera de viaje, llamaba a Ricardo todos los días»

– ¿Cuál fue la última conversación que tuviste con él?

Yo, aunque estuviera de viaje, llamaba a Ricardo todos los días. Unas veces por la mañana, otras veces por la tarde, otras veces por la noche… El viernes no pude hablar con él porque yo estaba montando el exorno floral para la coronación canónica de Ciempozuelos, que era el día 4, y hablé con él el jueves por la tarde, porque quería salir de cruces con unos amigos, y me dijo que estaba bien. De hecho el miércoles día 1 almorzó conmigo en el Círculo, con mi madre, con mi abuela y con unos amigos y todo fenomenal, sin problemas…

«He echado de menos a gente, bueno, allá cada uno… Pero prefiero quedarme con lo bueno y con la sorpresa que me he llevado también de otros que me han apoyado mucho»

– ¿Has echado en falta algo de alguien en estos días?

Sí he echado de menos a gente, bueno, allá cada uno… Pero prefiero quedarme con lo bueno y con la sorpresa que me he llevado también de otros que me han apoyado mucho. Pero sí es verdad que gente que yo consideraba muy amiga mía, ¿dónde están ahora? Ni estuvieron durante los días que estuvo ingresado ni aun después de haberse marchado Ricardo, sé nada de ellos. Bueno, eso te hace abrir más los ojos. Pero aun así, prefiero quedarme con todo lo bueno, que tiene mucho más peso, que lo malo… es evidente.

«Ricardo era como la Caja de Pandora, siempre guardaba una sorpresa»

– De todo lo vivido junto a Fray Ricardo, de qué te sientes más orgulloso?

De lo que me siento más orgulloso de Ricardo es de todo lo que me ha enseñado. El haberme hecho aspirar a ser un gran cofrade. Y en los tres campos que domino, el diseño, el bordado y las vestimentas. Ya he dicho antes que si no lo hubiera conocido no sería el que soy. Él me inculcó desde niño esa pasión por las artes y a su vez ese cariño por la Virgen y yo lo que hice fue fomentarlo al máximo. De todas maneras yo todos los días aprendía algo de Ricardo. Yo me sentaba me quedaba callado y era un libro abierto, tanto desde el punto de vista espiritual como en el cofrade. Era como la Caja de Pandora, siempre guardaba una sorpresa. Había que ser muy tonto para no captarlo. Estoy muy orgulloso de haberlo conocido y de que me haya inculcado desde niño todo lo que hoy sé.

«Además del palio del Buen Fin, ha dejado algunas cosas diseñadas que están por realizar, que más adelante saldrán»

– El palio del Buen Fin, del que se presentarán la bambalina frontal y trasera este verano, será la gran obra póstuma de Ricardo concebida a medias contigo… ¿Qué nos puedes comentar de este proyecto que ha adquirido ahora unas connotaciones tan especiales?

Presentamos en el mes de octubre, como todos saben, la remodelación del palio del Buen Fin, las cuatro bambalinas por fuera y el techo de lo que será, dentro de tres años aproximadamente, el futuro palio bordado en oro fino, basado en lo que él dibujó en el año 90-91, las actuales bambalinas. Juntos remodelamos el palio -también nos ayudó Fernando Morillo en las medidas- para presentar lo que se va a presentar en el verano, que será el frontal y la trasera terminados, para luego continuar con los laterales y el techo. Es la última obra que ha dejado diseñada para que se ejecute. Sí es verdad que ha dejado algunas cosas diseñadas, desde el punto de vista cofrade, que están por realizar, que ya más adelante saldrán. No solamente para Córdoba sino para otras provincias de Andalucía. Ya lo iremos viendo poco a poco.

«Ricardo para mí ha sido el más grande»

– ¿Es Ricardo uno de los personajes más importantes del último siglo en Córdoba?

Desde el punto de vista cofrade evidentemente ha sido uno de los grandes personajes. Pero preguntarme a mí eso… ¿Qué te voy a decir? Que ha sido como cuando se marchó Juan Manuel Rodríguez Ojeda en Sevilla y en la Macarena, igual. Juan Manuel Rodríguez Ojeda se murió en 1930 y Ricardo se ha muerto en 2019. Prácticamente yo los consideraría a los dos por igual. Son dos genios que marcaron una época y un estilo. Eso no tiene precedente. Son únicos, ahí están… Ricardo para mí ha sido el más grande.