Antonio Villar rediseña y enriquece el manto primitivo de la Paz de Úbeda

El artista cordobés Antonio Villar Moreno ha desvelado uno de sus últimos trabajos artísticos, la reinterpretación y rediseño del manto primitivo de Nuestra Señora de la Paz de Úbeda -titular mariana de la Hermandad de la Resurrección-, una bellísima imagen de Bartolomé Alvarado Carrasco, recientemente restaurada por Antonio Bernal.

Se trata de un manto de finales de los años 70 del siglo pasado, realizado en los talleres Roses de Castellón, en técnica de «arenilla», una modalidad virtualmente exclusiva de este taller, a caballo entre el bordado de aplicación y el oro fino, ejecutado sobre terciopelo. Posteriormente, el bordado fue traspasado a terciopelo nuevo por las Hermanas Dominicas de Jaén. Técnica de bordado en la que, a modo de curiosidad, estaba realizado el antiguo manto de la Paz y Esperanza de Córdoba -de la misma época-, popularmente llamado de la «ensaladilla» que hasta hace poco lucía la Paz de Lucena en su salida procesional del Martes Santo.

Se da la circunstancia de que recientemente, el paso de palio de la cofradía ha sufrido una auténtica metamorfosis, pasando de ir a ruedas a ir a costal, merced a la nueva mesa de palio que ha realizado José Carlos Rubio para la corporación ubetense. El paso lucirá unos nuevos respiraderos que mezclará la orfebrería con la talla. Una cambio de fisionomía al que ha colaborado el nuevo pollero, realizado por el propio Villar.

En virtud del rediseño de Antonio Villar, el manto se va a pasar a damasco blanco de seda. La nueva concepción de la pieza ha consistido en una reestructuración completa y un considerable enriquecimiento cuya materialización se halla en proceso de ejecución de tal modo que se presentará el próximo 24 de enero, coincidiendo con la festividad de la Virgen de la Paz.