La tarde del viernes 27 de octubre, la Catedral de Sevilla acogió la Eucaristía con la que se ha iniciado el I Congreso Nacional de Hermandades de los Gitanos, que se celebra este fin de semana en la casa-hermandad de la Hermandad de los Gitanos, de Sevilla, en el que participan casi una veintena de hermandades de Los Gitanos de toda España.
La Eucaristía, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, y concelebrada por el vicario episcopal de Pastoral Social, Salvador Diánez; el delegado diocesano de Pastoral Gitana, Plácido Manuel Díaz; así como directores espirituales de las corporaciones españolas participantes en este evento de la comunidad católica gitana, contó con la participación de destacados artistas flamencos, tales como José Valencia, Tomás de Perrate, Joana Jiménez y Juan de Mairena.
La imagen de la Virgen de las Angustias, titular de la Hermandad de los Gitanos (Sevilla) fue trasladada para la ocasión desde su sede canónica al Altar del Jubileo de la Catedral, en una procesión cuyo cortejo estuvo compuesto por las dieciocho hermandades participantes del congreso, procedentes de Huesca, Fregenal de la Sierra (Badajoz), Tarragona, Calpe (Alicante), Jerez de la Frontera, Córdoba, Vera (Almería), Almuñécar (Granada), Málaga, Lebrija (Sevilla), Madrid, Écija (Sevilla), Ronda, Granada, Utrera (Sevilla) y Sevilla capital. Un traslado multitudinario que dejó para el recuerdo numerosos detalles cargados de emoción y sentimiento. Especialmente emotivo fue el paso de la Virgen por la plaza nueva acompañada por la agrupación musical de Nuestro Padre Jesús de la Salud que ofrendó a la Virgen un popurrí de marchas de Cristo, adaptadas a la frecuencia del caminar de un paso de palio.
María Santísima de las Angustias amanecía el pasado martes en su paso de palio, preparada para peregrinar junto a las Hermandades de Los Gitanos de toda España hacia la Catedral de Sevilla. Portaba la Virgen su manto azul de Carrasquilla y la saya que estrenaba, de raso blanco y bordada en oro y sedas de colores, es una verdadera joya del siglo XVIII procedente de una casulla que ha sido donada por un grupo de hermanos y devotos. Su bellísima decoración floral nos lleva con el pensamiento al acto que va a presidir, porque la palabra Rosario significa jardín o campo de rosas, y eso es la saya, un verdadero jardín de rosas de delicados tonos bordados con destreza en una pieza verdaderamente de museo. Ha sido magistralmente adaptada para la Virgen por una de sus camareras, Guadalupe Ravés Luque, que ha querido hacerle esta ofrenda. El tocado también lo ha estrenado y ha sido donado por la cuadrilla de costaleros de la Santísima Virgen, es un extraordinario encaje de blonda de Caen del siglo XIX que le fue ofrendado por su gente de abajo el pasado 8 de septiembre. A modo de toca llevaba su tradicional y emblemática mantilla donación de la Señora Duquesa de Peñaranda.
Los puños eran de curioso encaje del siglo XIX que aglutina varias técnicas y han sido uno de los regalos del Grupo Joven, que podrían tener como simbólico lema “Todo en sus manos”, porque es también su donación el valioso pañuelo de encaje de Bruselas del siglo XIX que portaba en sus benditas manos, al igual que el original rosario obra del mismo siglo realizada en piedra natural de ágata cornalina ,con cuentas facetadas y cruz de una sola pieza, lleva una medalla de oro grabada por un lado con “????? ????? 27-10-23” y por el otro con “??? ??? ?????” a modo de oración continua.
Portaba diversas joyas de su ajuar, entre las que destacamos el Puñal de oro donado por Juan Rodríguez Vicente y Sra. Corales de Lalo Tejada, Rosario Dieciochesco, alfiler de brillantes de la Familia Casablanca, Cruz de zafiros de la Familia Moreno Vidal, Cruz y broche de Brillantes de familia Ferreras Romero, broche del patronazgo de los Donantes de Órganos, su medalla de los Desamparados y el magnífico broche de brillantes de su cuadrilla de Costaleros ofrendado el año pasado. En su mano izquierda llevaba la azucena bordada en oro que realizaron y donaron las extraordinarias artesanas hermanas Martín Cruz con motivo de su Coronación canónica en 1988.
En la saya de la Virgen, se ha colocado un querubín de filigrana de plata antiguo. Con ello la hermandad ha querido recordar y pedir por todos los niños inocentes que sufren, en la guerra, en el maltrato, los enfermos, los que esperan un trasplante, los no nacidos; por todos ellos se evoca una plegaria sentida y sincera y muy especialmente por el pequeño Manuel que hace unos días se fue “?? ????? ??? ????”. Sirva tanta belleza para consolar y mitigar un poco las Angustias del mundo. Los que trabajan para que esto sea posible así lo anhelan, sirviendo a su Madre Bendita hasta en los momentos más duros y dolorosos, por eso hoy especialmente pedimos por el alma de nuestros fieles difuntos con la esperanza de que ya gocen de la Salud eterna y de la belleza inmarchitable de la Virgen, que hoy nos pellizca el alma desde ese “????? ??? ?????” que es su paso de palio , “??? ?????”.
El paso ha sido exornado de flores de diferentes variedades. Las jarras laterales llevaban solamente nardos y verde de eucalipto. El friso y las jarras delanteras llevaban flores en tonos pastel y blanco entre las que predominaban rosas, jacintos, brunia, delphinium y hojas doradas. Asimismo, ha sido colocada en su peana la Rosa de pasión de plata concedida a las hermandades por su implicación en la Donación de Órganos y se ha fundido el cirio de Lágrimas de Vida en la candelería de la Bendita Patrona de los Donantes de Órganos de Sevilla.
En el traslado a la Catedral, cuya peregrinación se hizo rezando el Santo Rosario acompañado por un coro de cantos litúrgicos, el cortejo estuvo formado por 150 hermanos con cirio y la representación de las diferentes Hermandades de Los Gitanos de toda España que participan en este primer Congreso. Así, desde la salida, minutos antes de las 16 horas desde el Santuario el cortejo discurrió por Plaza Señor de la Salud, calle Valle, Escuelas Pías, Almirante Apodaca, Plaza Cristo de Burgos, Sales y Ferrer, Odreros, Cristo de las Tres Caídas, Cuesta del Rosario, Francos, Argote de Molina, Alemanes, Plaza Virgen de los Reyes, Puerta de los Palos y Catedral, llegando a la catedral con antelación respecto al horario previsto. Pasadas las 22:30 horas, la Virgen de las Angustias salió de la catedral en dirección al Santuario acompañada musicalmente por la Banda de Las Nieves y sin cortejo, transitando por Alemanes, Punta del Diamante, Avda. de la Constitución, Plaza Nueva, Tetuán, Velázquez, Plaza de la Campana, Martin Villa, Laraña, Plaza de la Encarnación, Imagen, Plaza de San Pedro, Doña María Coronel, Gerona, Plaza de los Terceros, Sol, Plaza de San Román, Matahacas, Pinto, Plaza Señor de la Salud y entrada en el Santuario. La entrada se produjo pasadas las 4:15 de la madrugada.
“Un momento de gracia y salvación”
La celebración de la Eucaristía coincidió con la jornada de ayuno y oración por la paz, convocada por el papa Francisco. Monseñor Saiz Meneses dio la bienvenida a todos los participantes, invitándoles a preguntarse por la razón de su presencia en la celebración: “¿Por qué estamos aquí? Porque creemos en Dios, porque creemos en Cristo, el Hijo eterno de Dios, que nos ha salvado dando su vida en la Cruz. Estamos aquí- añadió- porque nos ha traído Nuestro Señor Jesucristo; y estamos aquí porque nos ha traído María Santísima, su madre y madre nuestra”.
Durante estos días en los que se desarrollará el Congreso, los participantes podrán reflexionar sobre la pertenencia y participación de los gitanos españoles en la Iglesia Católica, “para seguir creciendo en esa participación y asumiendo responsabilidades”, apuntó el arzobispo de Sevilla. “Será una ocasión para potenciar el conocimiento de la realidad social del pueblo gitano, de favorecer el conocimiento de las distintas Hermandades de Gitanos de España, de afrontar proyectos sociales conjuntos y de fomentar la devoción del Beato Ceferino Giménez Malla en el 25º aniversario de su beatificación”, añadió el prelado hispalense. “Este Congreso será un momento de gracia y salvación, un momento de alegría y esperanza, un momento de reconciliación y de paz, que tanta falta hace en nuestro mundo”, comentó monseñor Saiz en su homilía.
El arzobispo animó a los presentes a permanecer unidos y a vivir la unidad con los hermanos, “con esperanza firme y sin temor, con la seguridad que da el saber que quien envía está presente con nosotros todos los días, hasta el fin de los tiempos”. “La única forma de dar fruto es la unión con Cristo”, apuntó. “Nosotros, pobres y pequeños como somos, estamos llamados también a cumplir una misión en la vida, en el mundo, en la Iglesia”.




























