A nadie sorprenderá a estas alturas que Monseñor Asenjo profiera unas declaraciones poco acertadas en relación a hermandades y cofradías. Sonados fueron algunos desencuentros nada más aterrizar en Sevilla proveniente de la vecina ciudad califal y conocidas sus salidas de pata de banco en relación con la presuntamente poco satisfactoria aportación de las hermandades sevillanas al fondo diocesano común puesta bajo sospecha por mor de algunas declaraciones claramente desacertadas probablemente derivadas de haber estado mal asesorado y que en todos los casos fueron convenientemente respondidas por las corporaciones sevillanas que siempre, desde el respeto que implica su posición como máximo representante de la iglesia hispalense, dejaron en evidencia sus excesos verbales.
A escasas horas de que Dios Vivo recorra las calles de Sevilla para encontrarse cara a cara con su pueblo Monseñor Asenjo ha vuelto a hacerlo. Al parecer, el arzobispo de Sevilla no está conforme con la estructura actual de la procesión del Corpus sevillano, ejemplo y envidia precisamente en la ciudad en la que Asenjo estuvo ejerciendo sus labores pastorales antes de llegar a la ciudad de la Giralda. En su última carta semanal que lleva por título ‘Corpus Christi, el Señor en nuestras calles’ el prelado tilda de “sobreabundantes las representaciones que en la procesión desfilan”. Una nueva torpeza que parece olvidar que estamos hablando de una celebración profundamente arraigada en Sevilla y con una tradición que se nutre de la herencia recibida trasmitida de generación en generación.
Huelga decir que la presencia más importante este Jueves de Corpus en las calles sevillanas será la de Dios Vivo, pero insinuar que todo lo demás sobra, representaciones, hermandades y santos, es eliminar de un plumazo una forma de celebrar el encuentro con Su Divina Majestad, una forma de entender la relación de todo un pueblo con Dios, al tiempo que evidencia un nulo respeto por la idiosincrasia de la ciudad en la que ejerce su labor. Desconocemos si las hermandades volverán a poner en su sitio unas nuevas manifestaciones inadecuadas e inapropiadas de quien ha de salvaguardar la religiosidad popular de su pueblo como núcleo esencial a través del cual se traslada el mensaje de la Verdad al pueblo, como desconocemos si lo que realmente desea Asenjo es una celebración del Corpus con una participación escasa, que agoniza por inasistencia general como ocurre en la ciudad en que la fue incapaz de revitalizar esta centenaria celebración. Una ciudad donde muchos de sus habitantes no participan en su propia procesión del Corpus mientras que viajan el Jueves a Sevilla para disfrutar de esa otra que a Asenjo le parece excesiva. Lo que sí es obvio es que ha vuelto a errar, una vez más y ya empieza a ser inquietante la reiteración. Convendría que comenzase a mostrar más preocupación en estar mejor asesorado que en cambiar sistemáticamente la idiosincrasia de Sevilla o aprender de una vez en qué ciudad vive. Las hermandades por de pronto, deberían asistir masivamente a la inminente procesión; a ver si su pastor empieza a distinguir entre sobreabundancia y masiva participación.





