Así brilla la Esperanza de Triana para su besamanos

La Esperanza de Triana se presenta al culto en solemne besamanos con motivo de la Expectación del Parto

La Hermandad de la Esperanza de Triana ha dispuesto a su titular mariana en devoto besamanos, conforme a lo establecido en sus reglas corporativas, con motivo de la celebración de los cultos dedicados a la festividad de la Expectación del Parto de la Santísima Virgen. La imagen preside estos días la Capilla de los Marineros, convirtiéndose en centro de la devoción de fieles y devotos.

Durante la mañana del lunes 15 de diciembre, Nuestra Señora de la Esperanza se muestra ante los fieles ocupando el presbiterio de su sede canónica, ataviada con un cuidado exorno que realza el carácter litúrgico de la celebración. Para esta ocasión, la dolorosa luce el manto de terciopelo verde bordado en oro fino, ejecutado en el taller de Pepi Maya siguiendo el diseño de Francisco Javier Sánchez de los Reyes, pieza que fue estrenada durante la Misión de la Esperanza celebrada el pasado mes de octubre.

El ajuar se completa con la saya de terciopelo granate, igualmente bordada en oro fino en el taller de Francisco Carrera Iglesias, ‘Paquili’, también conforme al diseño del citado Sánchez de los Reyes. A juego con esta prenda, la imagen porta un cíngulo de caídas bordado por el mismo taller, integrándose con armonía en el conjunto.

Como toca de sobremanto, la Virgen luce una pieza de especial valor artístico, realizada por el encajero Alfonso Aguilar, confeccionada íntegramente mediante la técnica del encaje de bolillos en hilos de oro fino. En su elaboración se combinan hilo liso, muestra, agua, hojilla ancha y hojilla estrecha, aportando riqueza y delicadeza al conjunto textil.

Enmarcando el rostro de la titular, se dispone un tocado de encaje de oro sobre tejido de plata, que realza la expresividad de la imagen y refuerza la solemnidad del besamanos.

El exorno se ve enriquecido con piezas de joyería de gran relevancia, entre las que destaca el puñal de pedrería compuesto por esmeraldas, brillantes, amatistas y aguamarinas, obra del joyero zaragozano Fernando José Ortiz de Lanzagorta i Vivet, así como el ancla de brillantes, realizada por Paco Mill.

Coronando las benditas sienes de la Santísima Virgen, la Esperanza porta la presea de su coronación canónica pontificia, ejecutada en oro de ley por Orfebrería Triana en 1984, año en el que tuvo lugar aquel histórico acontecimiento que marcó de manera indeleble la historia devocional de la corporación trianera.

Nuevo dosel de cultos: una incorporación de alto valor artístico y devocional

La Hermandad ha incorporado a su patrimonio un nuevo dosel de cultos, concebido como una pieza de notable relevancia artística, simbólica y devocional, destinada a realzar la dignidad, la jerarquía y la veneración de sus Amantísimos Titulares dentro del espacio litúrgico.

El conjunto se presenta como una estructura arquitectónica de marcado carácter ornamental, planteada a modo de solio elevado para tronos e inspirada en el protocolo real borbónico. Su finalidad es cobijar, distinguir y ennoblecer la Sagrada Imagen, delimitando visual y simbólicamente el ámbito sacro mediante una cubierta que subraya su centralidad y rango devocional.

Desde el punto de vista compositivo, el dosel se articula mediante una doselera plana o techo arquitrabado, sustentada por dos grandes pilastras que reposan sobre una grada elevada a modo de tarima o pódium corrido. La parte superior se remata con una crestería central, flanqueada por dos cráteras flameantes, mientras que el espacio interior queda visualmente cerrado por un repostero bordado dispuesto entre las pilastras. El conjunto se completa con dos amplios aletones laterales, que aportan monumentalidad, equilibrio y solemnidad al mueble litúrgico.

En el plano estilístico, la obra combina el Regionalismo en su vertiente renacentista con la tradición cerámica propia de los alfares de Triana. El programa ornamental responde al repertorio clásico renacentista, incorporando elementos como candelieri, roleos, guirnaldas, cartelas, palmetas, ánforas y otros motivos de inspiración histórica, cuidadosamente integrados en la composición general.

Especial relevancia adquiere la imaginería que enriquece el dosel, concebida para subrayar sus elementos estructurales. El conjunto incluye dos ángeles en alto relieve destinados a los arbotantes laterales, un angelito de bulto redondo ubicado en la cartela central de la doselera y el modelado en barro de los dragones que coronan la crestería superior.

Los ángeles laterales se representan de perfil, actuando como arranque de los arbotantes, y aparecen ataviados con corazas profusamente ornamentadas, en las que se integran motivos decorativos y representaciones animales con referencias simbólicas al día y la noche. Ambos comparten el color verde como base cromática, aportando unidad visual, si bien las alas del ángel diurno se resuelven en tonos cálidos, mientras que en el ángel nocturno predominan los tonos fríos, reforzando su carga simbólica. Ambos lucen mascarones a modo de joyas sobre las sienes y el cabello recogido con lazo.

El angelito central, concebido como figura exenta, mantiene coherencia estética con el resto del conjunto, empleando en el estofado de sus alas la misma gama cromática utilizada en los ángeles de los arbotantes.

Las tres imágenes, realizadas por el imaginero Juan Manuel Parra, han sido talladas en madera de cedro real, posteriormente doradas, estofadas al temple y policromadas al óleo, siguiendo las técnicas tradicionales de la imaginería sacra.

El dosel ha sido ejecutado bajo la supervisión de la junta de gobierno, siguiendo la idea de Ignacio Sánchez Rico y con diseño de Eduardo Crespo Rico. La carpintería ha corrido a cargo de Enrique Gonzálvez, mientras que la talla, realizada íntegramente en cedro real, corresponde a Felipe Martínez Oliver. Los bordados del repostero han sido realizados por Charo Bernardino, y el dorado, llevado a cabo en el taller de Enrique Castellanos, se ha ejecutado mediante la técnica tradicional del dorado al agua, empleando oro fino de 23 3/4 quilates, con un total de 20 gramos, aplicándose temple al huevo conforme a las directrices del diseñador tanto en el acabado como en la gama cromática.

Con esta nueva incorporación, la Hermandad de la Esperanza de Triana enriquece de forma significativa su patrimonio artístico y devocional, ofreciendo a hermanos y fieles un marco de excepcional belleza, solemnidad y dignidad para el culto y la veneración de sus Sagrados Titulares.