El fervor de antaño. Y el de las nuevas generaciones que se extiende por las estrechas calles que conducen al centro. Son las siete de la mañana y los sevillanos comienzan a caminar hacia la plaza
Virgen de los Reyes, con un único fin, el de ver a la patrona. El año pasado la imagen volvió a reencontrarse con su pueblo tras los años de la pandemia. Y en este 2023 se asentaba la normalidad.
La última vez que pudo contemplarse por las calles fue el 7 de diciembre, con motivo del 75 aniversario de su patronazgo. Luces navideñas que dieron paso a los sombreros, abanicos y la venta de nardos entre los presentes. A las 8 en punto salía la patrona de Sevilla y se Archidiócesis. Lo anunciaban para toda la ciudad las campanas de la Giralda y las del cercano convento de la Encarnación, cuyas hermanas se divisaban tras las ventanas.
La jornada comenzaba con las misas de peregrinos ante la Virgen de los Reyes a las 5:30 horas, las 6:00 y 6:30 horas de la madrugada. Para ello, la Catedral de Sevilla abrió la puerta de Campanillas y la de San Miguel desde las 5:00 horas.
Desde el Ayuntamiento se puso en marcha el servicio especial de refuerzo de transporte -se añadieron 19 en total- y limpieza pública. La línea de metro se incrementó en una unidad más y en cuanto a Lipasam, un total de 32 trabajadores y 17 vehículos se encargaron de la retirada de cera y la limpieza del itinerario de la procesión y sus aledaños. El perímetro de la Seo aparecía vallado, y en la plaza de Triunfo se encontraban sanitarios que atendieron en su mayoría a personas con síntomas de hipotermia.
Llegados de numerosos pueblos, sobre todo del Aljarafe, esperaban en la plaza Virgen de los Reyes, adonde se concentraba la multitud. Habían asistido a las misas antes del alba, cuando la ciudad yace dormida bajo el calor agosteño. Y aparecía la Virgen de los Reyes, puntual a su cita, luciendo en esta ocasión el manto blanco, conocido como el de castillos y leones, donado en 1884 por la reina Isabel II.
En el 775 aniversario de la conquista de la ciudad por parte de Fernando III la procesión contó con nuevas imágenes, como los andamios de la restauración de la cara norte de la torre o la de cuatro prelados tras el palio de tumbilla. Además del arzobispo, monseñor Saiz Meneses, y los dos obispos auxiliares, monseñor León y monseñor Valdivia, asistía el obispo auxiliar de Sidney, monseñor Richard Umbers, quien en días anteriores ha conocido otras imágenes de gran devoción en la ciudad, como la Esperanza de Triana. Se estrenaba, José Luis Sanz, el actual alcalde. Y también se vio a Javier Fernández, presidente de la diputación. Caras nuevas frente a aquellas que ya ven a la Virgen desde el balcón privilegiado del cielo, como Lolina, camarera de la Virgen.
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Las estampas de ayer volvieron a repetirse mezclándose con la Sevilla contemporánea. Los niños carráncanos, la sacramental del Sagrario, el cuidado cortejo, frente a las sillas de playa tras las cadenas de la catedral y los pisos turísticos que circundan el primer templo de la ciudad. La tradicional procesión de tercia contó con marchas de Pedro Morales, en homenaje al centenario de su nacimiento.
El astro rey descubrió el rostro de la Virgen y del Divino Infante. Continuó por la avenida de la Constitución, que estaba abarrotada. Y sonaba, antes de llegar a Fray Ceferino González la marcha Encarnación Coronada, cuyo Dios te salve entonaron parte de los asistentes. Y al finalizar, palmas en un gesto que despertó extrañeza en una procesión cuidada hasta el mínimo detalle. Un aplauso que volvió a repetirse posteriormente, aunque con menor intensidad.
La Virgen entró en la Catedral pasadas las 9:30 horas. Después, el templo ha acogido la misa pontifical presidida por José Ángel Saiz Meneses. Pero los cultos no finalizan aquí, continuarán con la octava, el segundo besamanos y la apertura de la urna de San Fernando el día 22.
Un año más, la Virgen de los Reyes recorrió las calles aledañas entre multitud de sevillanos y devotos, llegados desde distintas partes. Hay quienes prefirieron permanecer junto a Ella en el pontifical. Otros optaron por la ruta de las Vírgenes dormidas, aquellas que sueñan entre las paredes conventuales, en cenobios resguardados del calor que, a media mañana, ya comenzaba a vaciar las calles.
Todo ello ha quedado recogido en un magnífico vídeo resumen de la procesión de la Virgen de los Reyes producido por el Ayuntamiento de Sevilla bajo el título «Miradas del 15 de agosto».





