La Hermandad del Cachorro acaba de presentar la portada del anuario “Mediatrix 2023”, obra del consagrado pintor Martín Mena. En la obra aparece el Santísimo Cristo de la Expiración, casi semitransparente, con el sudario color rojo, color de la sangre de Cristo que se hace presente en la Sagrada Eucaristía, junto con el pan, que aparecen en el centro de la pintura. Martín Mena hace una reflexión eucarística en esta obra para la Hermandad del Viernes Santo, recordando la importancia eucarística en nuestras vidas, de manera individual y como grupo de hermanos.

La obra está realizada en técnica mixta sobre papel encolado a tabla. Para ello el artista ha usado grafito bolígrafo y acrílico. Para la imagen del Cristo se ha apoyado en una magnífica fotografía de Antonio Jaén Sánchez Se trata de una composición que busca sumergir al espectador en un estado de contemplación o reflexión espiritual. Tal y como ha explicado el propio autor, en el instante supremo de la muerte, en la agónica exhalación, en ese último aliento: mil formas se despliegan para contemplar y analizar el momento en que El Cachorro se nos revela.
«Retratos, pinturas, fotografías e interpretaciones capturan ese segundo suspendido, ese umbral eterno que separa la vida de la muerte. Un cuerpo que agoniza como humano, mas se eleva como divino. Un rostro marcado por el sufrimiento, pero con la mirada llena de esperanza de un Dios que regresa a su hogar», subraya Martín que hace un alegato para que observemos y dirijamos nuestra mirada más allá de la pasión, para descubrir «esa fina capa que separa lo que acostumbramos a mirar a los que nunca vemos», para sumergirnos «en el misterio de lo que está por acontecer en ese único segundo en el que se encuentra el Cachorro, ese segundo que se repite cada vez que lo contemplamos y que nunca ocurre, nunca llega a pasar».
Martín Mena representa en esta magnífica obra el segundo antes de la entrega total, el momento supremo del sacrificio, el Misterio de su Muerte, en el que Cristo está dispuesto a ofrendar su cuerpo y su sangre, el pan y el vino sobre el altar simbolizado en la cruz. Una magnífica metáfora gráfica que, en virtud de la creatividad de Juan Miguel Martín Mena, logra emocionar y cautivar por obra y gracia de su arte.





