Así es el cartel de José Cabrera Lasso de la Vega para ilustrar las fiestas mayores de la Divina Pastora de Cantillana

La Casa de la Cultura de Cantillana ha sido el escenario elegido para desvelar el cartel de las fiestas mayores de la divina Pastora de Cantillana 2022, obra de José Cabrera Lasso de la Vega. Una obra que lleva por título «Eterna Pastora».

El autor ha tomado esta frase como título de la obra, después de escuchar el pregón del tercer centenario de Alberto García Reyes. «Se me grabó esa definición, el esplendor y la belleza de la Virgen son eternos», ha explicado Cabrera que ha añadido que «así he querido reflejarla en su cartel que anuncia el próximo y anhelado 8 de septiembre».

Se trata de una pintura en técnica de pastel sobre una tablilla de celulosa. Como eje del sentir pastoreño, Ella, la Divina Pastora, acompañada del Cordero Divino, engalanada con sus más representativas joyas y atributos y sosteniendo con la mano izquierda su cayado de oro. Como telón para la Stma Virgen, el simbólico almendro que la respalda, una visión clásica de la Divina Pastora, esta vez con una recreación de la obra maestra de Vincent Van Gogh «el almendro en flor» que influido por los grabados japoneses pintó esta oda a una nueva vida.

Sustituyendo los característicos azules de la obra original el fondo se torna en un intenso azul zafiro. Este color simboliza aquello que es una revelación divina, como la que en 1703 tuvo el Capuchino Fray Isidoro de Sevilla dando así a conocer la advocación de la Divina Pastora. Sentada sobre una peña la Virgen pisa un risco rodeado de mariposas símbolos de renacimiento y resurrección de alegría y de belleza.

Un risco a modo de mancha plana de color blanco, blanco de pureza y al mismo tiempo de júbilo como el que el 8 de septiembre se vivirá en las calles de Cantillana con su Reina. «Porque la Pastora es Reina, la corona del Simpecado del tricentenario entroniza la tipografía de DIVINA PASTORA, flanqueada por otros dos atributos que aparecen en su primitivo Simpecado y que aluden del apocalipsis que describe en referencia a la Virgen como una mujer «vestida de sol con la luna bajo sus pies».