La Hermandad de la Asunción de Cantillana, ha desvelado que anuncia la salida procesional de su Titular con motivo de su Solemnidad Litúrgica el próximo 15 de agosto de este año de 2019, una obra realizada por Ricardo Pueyo Sastre. Se trata de una pintura digital en la que la Imagen de la Asunción Gloriosa, se convierte en epicentro a partir del cual irradian una serie de motivos simbólicos y alegóricos, que, enmarcando a la Santísima Virgen, son el resultado de un meditado estudio.
Nuestra Señora de la Asunción, Titular de la parroquia homónima de Cantillana y que recibe culto en el altar mayor de la misma, aparece revestida con manto azul brocado en oro, como clara alusión a las referencias que, de este elemento suntuario, se narran en el Apocalipsis. (“Una mujer vestida del sol y la luna por pedestal”. Apocalipsis 12). Por otro lado, su portentoso cuerpo, representado mediante una posición frontal, con los brazos abiertos y la mirada alzada al empíreo, se cubre con vestido bordado en sedas polícromas como claro tributo a esta idiosincrásica producción cantillanera.
Arrodillada sobre la nube procesional, obra de Sebastián Santos, se desarrolla a sus pies un repertorio iconográfico, centrado en los principales rasgos que se le reconocen a la Santísima Virgen, en general, y a la Gloriosa Asunción, en particular. De este modo, la corte celeste porta atributos alusivos a la realeza de María, tales como la corona o el cetro; la rosa mística, como alusión al sobrenombre con el que desde antiguo se ha denominado a la Virgen, por ser Ella, Rosa Escogida por Dios; la medalla de la villa de Cantillana y el Rosario como origen fundacional de la hermandad.
Aparecen además las azucenas como sinónimo indisoluble de la pureza de la Virgen y los nardos como elemento característico de la procesión de la Asunción de Cantillana. Ciclo de aromas de agosto, que culmina con los doce jazmines que, a modo de estrellas, coronan a la Madre de Dios. Merece especial atención que la media luna, sobre la que aparece arrodillada la Virgen, ha sido resuelta, según los rasgos pertenecientes a la paleta simbólica del pintor Ocaña.
Orlando todo el conjunto y a modo de enmarque, una interpretación del “arco de las vereas” cuyos elementos sustentantes, aparecen ornados con barrocas guirnaldas de flores, como referencia a las innumerables virtudes reconocidas a la Santísima Virgen, que se completan por lazos celestes y blancos, por ser estos los colores propios de la hermandad. En el interior de este, una extensa cantidad de ángeles y querubes que, junto al Espíritu Santo, contemplan y alaban a María.





