Así es el espectacular misterio de Martín Lagares para Perdón de Huelva

La Hermandad del Perdón de Huelva capital ha vivido este 27 de febrero una jornada para la historia, amén de la presentación del nuevo misterio que acompañará al crucificado en su salida procesional del Lunes Santo.

El Salón de Plenos del Ayuntamiento de la capital onubense ha sido el escenario escogido para que esta maravillosa obra, salida de las privilegiadas manos del escultor Martín Lagares, vea la luz. Este conjunto escultórico estará expuesto en el mencionado enclave desde el 27 de febrero hasta el 5 de marzo con horario de 10:30h a 13:00h y de 17:30h a 20:00h.

Se trata de un misterio que encierra tres escenas que se desarrollan de manera simultánea. Por una parte, los soldados romanos jugándose a suertes, con unos dados, la túnica de Jesús; por otro lado, el arrepentimiento del romano conocido como Longinos, que traspasó el cuerpo de Cristo para certificar su muerte, manando sangre y agua. Finalmente, un diálogo de miradas con la Virgen María, representando el Stabat Mater, teniendo la advocación de María Santísima de Amor Misericordioso.

El imaginero

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Cuenca, que fue faro de la renovación del arte español de la segunda mitad del siglo XX desde su Museo de Arte Abstracto, Martín Lagares se nutrió allí de una concepción del arte como lenguaje siempre por explorar, lenguaje que precisa estar en permanente tensión, entre la forma y la materia, la razón y el corazón, la lógica y el instinto.

​Martín Lagares trabaja fundamentalmente con barro, terracota, resina, bronce…, materiales de la inmanencia, lejanos a la nobleza del mármol y su obstinación divinizadora o de trascendencia. Nada es casual. Son los materiales más propicios para generar la tensión creadora y fuertemente expresiva a que aspira su escultura. Decía José María Moreno Galván sobre Pablo Serrano que: “No puede evitar ser hijo de Fidias tanto como del barro.” Y algo similar podríamos decir de Martín Lagares, por ese abrazo antes mencionado entre la informa de la materia y el instinto de la forma que acontece en su obra. Juego entre la informa, por su condición gestual y expresiva, y lo formal, porque todo volumen no puede dejar de ser forma y porque la forma es el límite del vacío. Esta lucha entre forma y expresividad es la clave estética de Martín Lagares, sin vencedores, pese a la aparente victoria de lo expresivo. Como escultor, procura inyectar a cada obra desde sus manos todo su caudal de sentimientos, emociones y raciocinios, dejando su huella casi con violencia expresiva. Pero no debemos confundir este énfasis en lo subjetivo y lo expresivo con una renuncia a la forma, ni a la búsqueda de la dimensión. En la tensión, como decíamos, está su clave estética, en su apuesta por la grandeza de lo inacabado, por la belleza inscrita en la imperfección, por el vínculo inescrutable entre forma y expresión.

Fuente documental: página web de Martín Lagares