Málaga

Así es el imponente Cristo de la Vera-Cruz de Almogía realizado por Ruiz Montes

La Hermandad de la Vera-Cruz del malagueño municipio de Almogía ha vivido este 9 de octubre una jornada para la posteridad, toda vez que la nueva talla de su titular cristífero ha sido bendecida en la Parroquia de la Asunción.

Desde muy temprano son numerosos los hermanos y vecinos del pueblo que se acercan para conocer la nueva talla y rendirle culto. Pero antes de que las puertas se abrieran, se produce un íntimo encuentro con ‘los niños de su banda’, la B.C.T. Vera-Cruz de Almogía, quienes le rezan con sus notas musicales y le acompañaran a lo largo de los años por las calles del municipio malagueño cada Jueves Santo.

En una solemne ceremonia, presidida por Monseñor Catalá, Obispo de Málaga alabó el papel del Santísimo Cristo de la Vera+Cruz como la luz que disipe las tinieblas del camino. Recordó  que es la expresión más profunda del amor del hijo de Dios. La verdadera sabiduría.

Monseñor Catalá animó a los hermanos a que lo conozcan y lo amen aún más y que nos ayude a profundizar en nuestra fe. «ES el que nos va a dar el sentido de la vida. El Cristo de la Vera+Cruz».

El acompañamiento musical corrió a cargo de un grupo de instrumentos y voces del Coro de Cámara de la Catedral de Málaga, dirigido por D. Antonio del Pino, organista de la Santa Iglesia Catedral de la Encarnación de Málaga.

La nueva talla, obra del imaginero malagueño José María Ruiz Montes, está inspirada en el antiguo crucificado y principal icono identitario, que nuestra hermandad perdió a principios del pasado siglo XX tras los hechos acaecidos en 1936. No obstante, guarda semejanzas con la anterior talla del Cristo, que actualmente se encuentra depositada en el columbario de nuestra Casa Hermandad y que siempre ocupará un lugar destacado en la historia de nuestra Hermandad y en el corazón de sus hermanos.

El nuevo Crucificado cumple fielmente con todos aquellos elementos propios de la singular iconografía de Vera+Cruz, además de todas aquellas cualidades que deben exigirse a una Imagen de culto. La nueva talla muestra la iconografía tradicional de la Vera+Cruz. Un Cristo muerto, con la cabeza inclinada hacia la derecha, la boca abierta, abundante sangre que mana de las Cinco Llagas, principalmente del costado, y un paño de pureza sobre una cruz con una clara referencia al carácter arbóreo de la misma. Ruiz Montes ha sabido realizar una iconografía respetuosa y de gran calidad.

El Santísimo Cristo aparece sobre una Cruz arbórea. Un elemento de gran importancia en esta iconografía. La cruz emula un tronco de árbol no descortezado. Con ello se hace la referencia a toda la historia del surgimiento del Árbol de Vida.

Aparece también con el titulus crucis, como tuvo siempre el Crucificado desaparecido, y también durante bastante tiempo el anterior Titular. De ella pende el Divino Fruto del Árbol. Es importante resaltar la importancia del verbo “pender” en esta iconografía. No solo ya por cuestiones de naturalismo. Sino por aquellas que tienen que ver estrechamente con la metáfora Árbol/Cruz y Fruto/Cristo. El mejor fruto que conociese el bosque, como menciona la Antífona del Viernes Santo, ya maduro y de una naturaleza incomparable, pende del madero de la salvación.

El conjunto del cuerpo y la disposición anatómica contribuyen a crear ese efecto de Fruto que pende. El cuerpo, en líneas generales, tiene numerosas evocaciones al Santo Cristo desaparecido. En las manos encontramos una evocación al anterior Titular de 1942. En el antiguo los dedos aparecían abiertos. Y en el segundo Titular aparecen recogidos.

La cabeza, sobre la que aparece la corona de espinas, muestra inclinada hacia el lado izquierdo, desde la perspectiva del espectador, como ha sido habitual siempre en la tradición de estos Crucificados. Las rodillas están flexionadas hacia la parte derecha, también desde la perspectiva del que lo contempla.

La iconografía de la Vera+Cruz tiene también un importante carácter alegórico a la Eucaristía. El Divino Fruto es el Cuerpo, el Pan de Vida que se entrega por todos. Y tendrán también especial importancia las Cinco Llagas, de las que mana la Sangre, el Vino que se derrama por nosotros. Estas Cinco Llagas se asimilan con las flores del Árbol. Y también es relacionada la Preciosísima Sangre, siguiendo la conexión con esa metáfora del Árbol, con el néctar.

El perizonium, o paño de pureza, presente en los dos Titulares anteriores, evoca de forma más evidente, por su mayor abertura, al de la Imagen desaparecida. Una tela ligera, que hace pliegues, y que se sostiene con un cíngulo. Permite contemplar la anatomía en la parte izquierda.

Ruiz Montes presentó el boceto sobre una peana que evocaba el lugar del sacrificio y sobre todo a la historia de la Vera+Cruz. Por ello aparecían las raíces del Árbol de la Cruz. Y la calavera de triple significado: como referencia a la calavera de Adán, de la que nacería el magnífico Árbol; como referencia al lugar en el que se produjo la inmolación, el Monte Calvario; como alusión al Triunfo de la Cruz sobre la Muerte.

En definitiva, una excelente obra que viene a enriquecer de sobremanera el patrimonio religioso de la provincia de Málaga, que desde hoy rinde culto a la imponente talla del Cristo de la Vera-Cruz de Almogía.

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