El imaginero hispalense Antonio Labrador Jiménez acaba de presentar en sociedad su nueva obra. Se trata de un Niño Dios de cuna modelado en terracota y con una nacarada policromía, aplicada utilizando pigmentos al óleo. Una imagen que fue entregada recientemente.
Tal y como ha explicado el propio artista, dicha imagen ha tenido como destino la ciudad de Burgos, y forma parte de un encargo que se completará con otras dos representaciones de la misma temática, lo que «supone para mí un gran privilegio que mis obras sigan sumando nuevos destinos», ha declarado.
Fotos | Arturo Merino













