Córdoba, Portada

Así es la nueva joya de Pedro Pila, expuesta en Capuchinos

Una nueva imagen sagrada se encuentra expuesta desde el 16 al 19 de diciembre en la Iglesia Conventual del Santo Ángel de los Padres Capuchinos de Córdoba, previamente a su traslado al municipio Lucena. Una maravillosa obra de arte sacro tallada por el imaginero Pedro Pila.

Se trata de una imagen que representa a Jesús Resucitado, que ha sido realizada para la capilla del Crematorio Villa de Lucena. Es una obra a tamaño natural en la que se ha seguido un modelo del natural para su modelado. La imagen está tallada en madera de cedro real y acabada con policromía a óleo al pulimento. Es una imagen que significa mucho para el autor, tal y como ha reconocido a este medio, afirmando que «ha intentado dar todo lo que había en mí sin dejarme nada».

La obra representada se aleja un poco de la típica representación de un Jesús Resucitado ya que el autor ha querido representar un Dios cercano, más humano y terrenal puesto que irá ubicada en la capilla del Crematorio Villa (Lucena). El imaginero reconocer haberse querido ponerse «en la piel de un familiar, que despide a un ser querido y que, en ese momento, necesita el amparo de alguien cercano que le tienda su mano, pero sin perder el conocimiento de que se trata del hijo de Dios».

Por otro lado, podemos ver cómo la imagen aparece sobre una peana que representa un empedrado, donde se podrá visualizar la inscripción de una fecha en números romanos la cual, hace alusión al nacimiento del hijo del imaginero, Jesús, al que ha querido dedicar esta obra. Dicha peana también tiene inscrita en sus laterales con letras doradas la frase que Jesús dijo en la última cena cuando responde a la pregunta de Tomás: “Señor no sabemos a dónde vas, ¿Cómo podemos saber el camino? Y Jesús responde, “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 1-12).

La imagen aparece con una leve zancada hacia adelante, mientras tiende su mano derecha como símbolo de ayuda mientras que en su mano izquierda sostiene una cruz como símbolo de la fe cristiana. En su mirada se encuentra su mayor simbología, ya que mantiene una expresión de comprensión que Pedro Pila ha querido bautizar como un cielo de Esperanza por motivo de su cromatismo. «He querido hacer una mezcla de azul y verde, azul por ser el color que veremos a llegar al cielo y verde por la Esperanza del que se queda aquí, que con fe vivimos en la que algún día veremos al familiar querido que se marcha», ha explicado el imaginero a Gente de Paz.

Cabe subrayar que en uno de sus ojos tiene una pequeña lágrima que simboliza el dolor contenido de esos familiares que en esos momentos se encuentran abatidos y sin consuelo por la gran pérdida que es el perder a una persona amada.

Nacido en 1983, Pedro Pila es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, en la especialidad de restauración y conservación de obras de arte, si bien actualmente se dedica al oficio de la escultura y de la imaginería. Además, tiene ubicado su taller en el propio Campo de la Verdad.