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Así es “Rey de Reyes”, el magnífico Cartel de Navidad de César Ramírez para Ciudad Real

Ciudad Real ha acogido este sábado la presentación de la última obra del artista sevillano César Ramírez. Una magnífica obra que bajo el lema «Rey de reyes», anuncia la Navidad, para la Asociación de belenistas de la localidad manchega. Una maravillosa época que el propio autor ha definido como «una ilusión renovada que todos los años nos golpea el corazón y que esta ocasión nos llena un alma rota abrumada por tantas despedidas no deseadas».

Técnicamente se trata de un óleo sobre lienzo de 130×97 cms «donde el diálogo de las figuras que dan sentido a todo un programa de hitos históricos, se combina con un referente arquitectónico y reconocible que nunca debe faltar en un cuadro anunciador de estas características, como es la Puerta de Toledo, a modo de testigo y superviviente de aquella ciudad amurallada que un día fue Ciudad Real», según ha explicado Ramírez.

Adicionalmente, Ramírez ha desvelado todas las claves de la obra en la que «la composición sencilla y ordenada con fuga central ofrece la posibilidad de plasmar distintas efemérides que acompañan, enriquecen y personalizan este cuadro navideño.

Las figuras laterales representan, por un lado al Rey Alfonso X, pues este año se conmemora el 800 aniversario de su nacimiento y recordamos así, como en 1255 otorgo a la aldea de Pozuelo de Don Gil el nombre de Villa Real a través de la Carta Puebla que sostiene en su mano.

La otra figura real representa a Juan II de Castilla, pues el año pasado se cumplieron 600 años de la designación que hiciera a esta localidad, pasando a llamarse Ciudad Real.

Ambas representaciones están inspiradas en las que mandara realizar a mediados del siglo XIX José de Madrazo, director del Museo del Prado, a pintores de su círculo como son Eduardo Gimeno y Francisco Prats y Velasco.

Y como no podía ser de otra forma, la Sagrada Familia es la protagonista principal de la obra, La Virgen María mira a San José que sostiene al Niño Jesús en sus brazos en homenaje por el Año de San José que finaliza pronto y que declarase el Papa Francisco en el marco del 150 aniversario de la declaración de este Santo como Patrono de la Iglesia Universal.

Este trio de figuras está basado en la obra pictórica del artista del siglo XVII Philippe de Champagne, pero con una oportuna idealización, donde la virgen muestra el perfil del rostro de la Virgen del Prado y donde la imagen de San José recrea la talla que la acompaña en el Altar Mayor de la Catedral sosteniendo en sus brazos a un niño Jesús que interpreta al que acoge en su regazo la patrona de Ciudad Real.

Entre la Virgen y San José y en primer plano tenemos la figura de un galgo atigrado, en clara referencia a distintos aspectos, primero por la representación de la fidelidad que el perro encarnaba en el Renacimiento, segundo por el carácter real de la raza que acompañaba siempre a reyes y nobles y finalmente por la evidente relación con estas tierras y con un noble Hidalgo.

Ya en segundo plano y destacando en la composición, tenemos la Puerta de Toledo que en esta ocasión hace de camarín para acoger la silueta de la Virgen del Prado y por encima de Ella la estrella que anuncia la Buena Nueva derramando su luz sobre la Sagrada Familia.

En la parte superior una pequeña gloria de ángeles murillescos sostienen en sus manos sendas filacterias con referencias en la leyenda al lema acuñado por Juan II de Castilla “MUY NOBLE, CIUDAD REAL, MUY LEAL” por la concesión del título de Ciudad y además la disposición de dichas filacterias en forma de X hace referencia a la Asociación de Belenistas de Ciudad Real por su X aniversario fundacional.

El plano de fondo recoge los perfiles de las principales torres de la ciudad, como la catedral, Iglesia de San Pedro e Iglesia de Santiago así como los pináculos del mismo ayuntamiento.

El cromatismo llamativo de toda la obra inunda de esperanza el futuro a través del fondo verde turquesa y los colores primarios rojo, azul y amarillo de las vestimentas nos regresan al origen de todo para culminar en el morado del tiempo de adviento que vivimos».

«Pero todo este recorrido y desarrollo no tendría sentido si no somos capaces de ver más allá de nuestros ojos, mirar con el corazón y descubrir que el REY DE REYES ha llegado a la CIUDAD DE REYES…», ha concluido un César Ramírez que ha vuelto a enamorar con una nueva joya salida de su inagotable creatividad.