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Córdoba, España, ⭐ Portada

Así es San Antonio Abad, la última maravilla de Francisco Javier López del Espino

Eduardo González Cano. El planteamiento actual de las Imágenes de Santos que nos ofrece Francisco Javier López del Espino comienza a tornar hacia un exposición magistral de cada uno de ellos. Ya lo vimos en la interpretación del San Jerónimo donde nos mostraba la humanidad desnuda y ungida de uno de los grandes santos de la Iglesia Católica. Ahora sorprende con la sobrecogedora interpretación que nos hace del Santo de Comas (Bajo Egipto), San Antonio Abad, que dedicó su tiempo en la tierra a llevar una vida ascética siendo protector de muchas causas, conociéndose o popularizándose más la de protector de los animales. En sus diferentes iconografías aparece rodeado de animales, aunque sus representaciones más famosas siempre están protagonizadas por las tentaciones del diablo habiendo sido pintado por artistas tan importantes como Diego Ribera o Salvador Dalí. 

López del Espino se viene sintiendo cómodo en la creación a la hora de interpretar y de exponer a los fieles Imágenes de Santos populares de la Iglesia. En este caso, vemos a un San Antonio Abad de edad muy avanzada con todos los símbolos que lo han caracterizado según la tradición cristiana y su iconografía. La Imagen de 1,70 m aproximadamente, realizada en madera de cedro y tallada desde esa nueva línea ascendente de nuestro imaginero.

El santo viste el hábito de la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Antonio Abad y la Tau o Cruz egipcia que vino a ser su emblema. Cada parte del hábito nos regala detalles a tener en cuenta como su estado de conservación, fielmente reflejado en la vida monástica en la que vivía San Antonio Abad. De cabeza muy poderosa, resaltando la hechura de los ojos, nariz, boca y barba dónde el trabajo de base y la resolución final de la talla dejan entrever la motivación personal por este tipo de Imágenes del escultor. Otro capítulo aparte son las manos, envejecidas y realistas, una de ellas soporta la Santa Biblia y la otra la campana con el Tau.

Es indiscutible la talla minuciosa en las telas del hábito que se posan sobre el santo de una manera magistral no dejando al azar ni un solo golpe de gubia. Con respecto a las policromías poco más que añadir que no sea un dominio casi pictórico lo que podemos ver en toda la talla. Aún así volvemos a recalcar la poderosa testa de San Antonio Abad, el autor ha decidido dejarnos una recreación impactante, llena de unción sagrada dirigida a los fieles de Maó dónde la Imagen del santo presidirá la Parroquia y contará desde ahora con un pueblo postrado a sus pies.

López del Espino continúa su, de momento, fructífera carrera en torno a los santos más ascéticos de la Iglesia, esperemos que en breve vuelva a sorprendernos con otra nueva joya para cualquier parte del mundo.

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