Apenas unas semanas después de haber sido noticia en Gente de Paz en virtud de la firma del contrato con la hermandad del Rocío de Pasión de Cabra, para la ejecución de las imágenes secundarias que representarán el Misterio del Sagrado Encuentro en la calle de la amargura, el escultor lucentino Francisco Javier López del Espino, presenta su nueva obra con la que ofrece su visión más personal de uno de los Santos más importantes de la Iglesia universal, San Jerónimo, el traductor de la Santa Biblia del griego y el hebreo al latín.
Una obra de tamaño natural que bebe del Barroco y basa su impronta en los clásicos, recogiendo momentos y detalles de los grandes maestros, San Jerónimo se nos presenta en un estado de éxtasis con la cruz alzada en su mano izquierda, mientras con la mano derecha coge el libro de la traducción y lo arruga como símbolo de conexión divina con el Señor. En la obra vemos la calavera, las plumas, la tinta, el tintero y pequeños libros perfectamente plasmados por el escultor, completa el conjunto un Ángel que toca la trompeta del Apocalipsis en mitad del desierto.
Esta nueva Imagen irá destinada a diferentes exposiciones en Sevilla, Córdoba, Madrid… de ahí que López del Espino haya querido trazarse un reto personal utilizando técnicas novedosas con el fin de aportar algo distinto a la imaginería clásica que habitualmente llega por encargos de particulares o hermandades y cofradías. La Imagen está realizada de barro en tamaño natural, habiendo sido utilizados dos modelos que han servido para copiar la anatomía del torso, brazos y manos. La cabeza sí forma parte de la inspiración personal del escultor, teniendo muy en cuenta las pinturas clásicas del barroco que antes mencionábamos.
El paño rojo aparece minuciosamente tratado, dándole una dinámica y un movimiento que enriquecen la obra y la llenan de un patetismo adecuado al momento que se ha querido representar. El pelo del Santo ha sido tratado de una manera distinta por parte del autor que ha querido aportar otra visión y salirse de lo convencional. Las policromías aplicadas han seguido un canon distinto al habitual aplicado a las imágenes, abarcando más el campo de la pintura que el de la propia imaginería, acercándose al tratamiento que se aplicaba a los lienzos de los siglos XVI y XVII.
López del Espino hace un alto en el camino o abre un paréntesis en su obra que continúa en progreso, para presentarnos este San Jerónimo que huye de lo clásico que todos conocemos y que han esculpido Montañés o Salzillo. Vamos a encontrarnos una obra impactante, novedosa, llena de ángulos imperdibles, realista, ascética, innovadora en las técnicas. Una obra de autor, a gusto del autor, para deleite de todos los que la contemplen y sientan en ella un acercamiento a este Santo de la Iglesia Universal.






















