La Virgen de la Esperanza Macarena, uno de los símbolos más representativos de la imaginería religiosa sevillana y referente fundamental de la Semana Santa en Andalucía, ha suscitado desde hace siglos un intenso debate en torno a la identidad de su autoría. Pese a su trascendencia artística y devocional, la documentación histórica que acredite fehacientemente quién fue el creador de esta icónica talla permanece fragmentada o ausente, dando pie a múltiples hipótesis y teorías que han sido objeto de estudio, análisis y controversia en el ámbito de la historia del arte. La presente investigación aborda con rigor y detalle las principales atribuciones formuladas a lo largo del tiempo, examinando críticamente tanto la evidencia estilística como la documental disponible, para ofrecer un panorama exhaustivo y equilibrado sobre la cuestión¹.
Este análisis se estructura en torno a las atribuciones más relevantes y respaldadas por la crítica especializada: el círculo artístico del maestro Pedro Roldán, la participación de su hija Luisa Roldán, la posible implicación del escultor Cristóbal Pérez, así como otras propuestas que, pese a ser menos consolidadas, han despertado interés en diversos estudios. Se pretende así contribuir a un mejor entendimiento del contexto artístico barroco sevillano y de las complejas redes de talleres e influencias que configuran la producción escultórica del periodo, en particular en relación con esta imagen de devoción popular que trasciende el plano artístico para consolidarse como símbolo cultural de Sevilla².
Atribución al círculo de Pedro Roldán
Pedro Roldán (1624–1699) representa una de las figuras más destacadas y trascendentales dentro del ámbito escultórico barroco sevillano. Su influencia fue determinante en la configuración artística del siglo XVII en Andalucía, particularmente en la escultura religiosa, donde su taller se convirtió en un verdadero referente para numerosas imágenes devocionales. En este contexto, varios investigadores y especialistas han señalado de forma recurrente las evidentes similitudes estilísticas que la Virgen de la Esperanza Macarena mantiene con otras creaciones salidas de dicho taller. En concreto, el reconocido historiador del arte Antonio Torrejón Díaz ha llevado a cabo un análisis minucioso comparando la estética, el modelado y la expresividad de la Macarena con obras como la Virgen de la Antigua o la Virgen del retablo de los Vizcaínos, ambas ejecutadas en torno a 1666. Estas semejanzas han conducido a la hipótesis de que la Macarena podría haber sido realizada, aunque quizás no por el propio maestro, sí por un escultor anónimo que trabajaba bajo la dirección o influencia directa de Pedro Roldán, siguiendo sus patrones estilísticos y sus innovaciones en el tratamiento de la imagen mariana³.
Adicionalmente, la existencia de contratos inéditos descubiertos en los archivos históricos de la Hermandad de la Macarena aporta un soporte documental importante a esta teoría. Estos documentos, datados en el año 1693, revelan la estrecha vinculación de la cofradía con el taller de Roldán, no solo para la creación sino también para la terminación y conservación de imágenes y pasos procesionales durante ese periodo. Esta circunstancia sitúa a la Macarena en un marco histórico y artístico coherente con la actividad de dicho taller, reforzando la posibilidad de que la imagen devocional más emblemática de Sevilla pertenezca a ese entorno creativo. Por ello, la atribución al círculo de Pedro Roldán permanece como la teoría más aceptada y defendida entre expertos en imaginería barroca sevillana⁴.
Hipótesis sobre Luisa Roldán (La Roldana)
Luisa Roldán, conocida popularmente como La Roldana, fue una de las pocas escultoras destacadas en un ámbito artístico dominado tradicionalmente por hombres durante el Siglo de Oro español. Hija del propio Pedro Roldán, su carrera estuvo marcada por una sensibilidad y una calidad técnica excepcionales, que le permitieron abrirse paso en el difícil terreno de la imaginería religiosa. A lo largo del tiempo, algunos investigadores, como el profesor José Hernández Díaz, han aventurado la posibilidad de que la Virgen de la Esperanza Macarena pudiera haber sido obra de esta talentosa artista, apelando para ello a la “sensibilidad femenina” que, según este punto de vista, se manifiesta en la delicadeza de las manos y la expresividad del rostro de la imagen⁵.
No obstante, esta atribución carece de soporte documental sólido o análisis técnicos concluyentes que puedan confirmar una autoría directa. La escasez de datos verificables y la complejidad de diferenciar el estilo de La Roldana del de su padre han generado un debate constante en el ámbito académico. Por ejemplo, la reciente exposición “Luisa Roldán. Escultora Real” celebrada en el Museo Nacional de Escultura en Valladolid, que mostró obras inequívocamente atribuidas a ella, como la Virgen de la Soledad de Puerto Real, ha contribuido a clarificar ciertas confusiones. A partir de esta muestra, numerosos expertos han descartado atribuciones previas a La Roldana, entre ellas la de la Macarena, situándola más próxima al estilo y al taller paterno que a la mano femenina de Luisa Roldán. Este dato ha sido fundamental para delimitar mejor el corpus artístico de La Roldana y despejar posibles equívocos en la atribución de esta icónica imagen sevillana⁶.
Consideración de Cristóbal Pérez
Cristóbal Pérez, escultor activo en el siglo XVII, ha sido propuesto como posible autor de la Virgen de la Esperanza Macarena por algunos investigadores que han identificado ciertos elementos formales y estilísticos que podrían situar la imagen dentro de su órbita creativa. El profesor Andrés Luque Teruel, especialista en escultura barroca andaluza, ha sugerido que la Macarena fue probablemente realizada por un artista anónimo que se inspiró en modelos de Pedro Roldán, encajando en el espectro estilístico asociado a Cristóbal Pérez. Este planteamiento se basa en comparaciones con obras como el Señor del Descendimiento o el Señor de la Sentencia, atribuidas a Pérez, en las que se observa un tratamiento del volumen, la textura y la expresividad que podría tener paralelismos con la Virgen de la Esperanza⁷.
Sin embargo, esta hipótesis no está exenta de controversia. El imaginero y catedrático Juan Manuel Miñarro ha realizado una investigación detallada y restauración de la Piedad de la Sagrada Mortaja, obra que también ha sido vinculada a Pérez. Tras este trabajo, Miñarro descartó que la Virgen de la Macarena pudiera ser atribuida a dicho autor, argumentando que las características formales y técnicas de la imagen no se corresponden con las que presenta la obra de Pérez. Por tanto, aunque la posibilidad se ha barajado dentro de círculos académicos, la atribución a Cristóbal Pérez permanece sin confirmación, y la polémica continúa abierta⁸.
Otras atribuciones y teorías descartadas
Durante décadas, diversas atribuciones alternativas han circulado en torno a la autoría de la Virgen de la Esperanza Macarena, aunque la mayoría han sido rechazadas por la falta de evidencias sólidas y por no coincidir con los análisis estilísticos rigurosos. Entre los nombres que se han manejado destacan el de Juan de Mesa, considerado uno de los grandes maestros de la imaginería sevillana, y Benito de Hita y Castillo, reconocido por ser uno de los últimos exponentes del estilo heredado de Pedro Roldán.
No obstante, la mayoría de los especialistas descartan a Juan de Mesa como posible autor debido a diferencias notables en el tratamiento de las expresiones y en la técnica escultórica, así como por cuestiones cronológicas. En cuanto a Benito de Hita y Castillo, aunque se le reconoce como heredero de la línea de Roldán, tampoco existen documentos que lo vinculen directamente con la Macarena. El profesor Luque Teruel no excluye completamente la participación de su hermana María o de Hita y Castillo, pero enfatiza la ausencia de pruebas concluyentes y la necesidad de mantener estas atribuciones en un plano hipotético⁹.
Teorías no confirmadas o especulativas
A lo largo del tiempo, han surgido diversas hipótesis sobre la autoría de la Virgen de la Esperanza Macarena que, aunque interesantes, carecen de respaldo documental o técnico suficiente para ser consideradas concluyentes. Entre ellas se encuentran:
Atribución a Juan de Mesa: Algunos autores han propuesto que la imagen podría ser obra del escultor cordobés Juan de Mesa, basándose en similitudes estilísticas y en la cronología de la Hermandad. Sin embargo, esta teoría ha sido ampliamente descartada por la mayoría de los especialistas debido a la falta de evidencias documentales y a diferencias técnicas significativas¹⁰.
Participación de Benito de Hita y Castillo: Se ha sugerido que Benito de Hita y Castillo, o incluso su hermana María, podrían haber intervenido en la realización de la imagen. No obstante, no existen documentos que respalden esta hipótesis, y los análisis estilísticos no ofrecen conclusiones definitivas al respecto¹¹.
Obra de juventud de Pedro Roldán: Otra teoría plantea que la Virgen de la Esperanza Macarena podría ser una obra temprana del propio Pedro Roldán. Sin embargo, esta idea no cuenta con pruebas documentales ni con un consenso entre los expertos, por lo que se mantiene en el ámbito de la especulación¹².
En el ámbito de lo probable, de lo sugerente y de lo plausible, pero también de lo inconcluso
El misterio que envuelve la autoría de la Virgen de la Esperanza Macarena continúa siendo un tema de amplio interés y profundo debate entre historiadores del arte, restauradores y especialistas en imaginería religiosa. Aunque la teoría más sólida y consensuada apunta a una creación ligada al círculo de Pedro Roldán y su taller, no se cuenta con documentación definitiva que corrobore esta atribución. Las hipótesis que plantean la participación de Luisa Roldán o de Cristóbal Pérez, aunque sugerentes desde un punto de vista estilístico, no han podido ser confirmadas de manera concluyente. Otras teorías, como la atribución a Juan de Mesa o a Benito de Hita, se mantienen como meras conjeturas carentes de base documental.
Este panorama invita a una actitud prudente y rigurosa frente a las atribuciones, que han de basarse en fuentes contrastadas y análisis técnicos verificables. Mientras no afloren nuevas evidencias documentales o materiales, la Virgen de la Esperanza Macarena permanecerá en ese ámbito de lo probable, de lo sugerente y de lo plausible, pero también de lo inconcluso. Ello no impide que la imagen continúe siendo, por derecho propio, una de las más altas cimas del arte barroco andaluz, cuya trascendencia devocional y simbólica supera con creces cualquier interrogante sobre su origen.
Notas
¹ Véase: Torrejón Díaz, Antonio: La escultura barroca sevillana: evolución y características. Ediciones Guadalquivir, Sevilla, 1999.
² Luque Teruel, Andrés: Aproximación estilística a la Virgen de la Esperanza Macarena. Universidad de Sevilla, 2001.
³ Torrejón Díaz, Antonio: op. cit., pp. 112–117.
⁴ Archivo Histórico de la Hermandad de la Macarena, Documento 54B/1693. Consulta digital autorizada en 2021.
⁵ Hernández Díaz, José: Luisa Roldán y el imaginario barroco femenino. Revista Archivo Hispalense, nº 228, 1991.
⁶ Exposición Luisa Roldán. Escultora Real, Museo Nacional de Escultura, Valladolid, catálogo 2020.
⁷ Luque Teruel, Andrés: op. cit., p. 138.
⁸ Entrevista a Juan Manuel Miñarro, Diario de Sevilla, 15 de abril de 2008. Disponible en: https://www.diariodesevilla.es/miñarro-descarta-autoria
⁹ Luque Teruel, Andrés: op. cit., pp. 141–143.
¹⁰ Serrera Contreras, Ramón María: Juan de Mesa y el círculo de Montañés. Universidad de Sevilla, 1983.
¹¹ Archivo Histórico de la Hermandad de la Macarena, sin documentación que vincule a Hita y Castillo con encargos escultóricos.
¹² Torrejón Díaz, Antonio: op. cit., p. 123.





