Suspira el ángel, intentando encontrar temperaturas más benignas en capas más elevadas de la atmósfera para refrescar el ánimo, preguntándose las razones de ciertas ausencias. Suspira cuestionándose si obedecen a que hay quien prioriza el descanso a sus obligaciones o tal vez sea un calentón porque hay comunicados que demuestran la inacción o la incapacidad para gestionar lo que en sus manos se confía.
Suspira divertido porque hay quienes confunden un cirial con un cetro divino y una dalmática con un disfraz de pressing catch, y usan los codos y el cetro como defensas leñeros de ligas en blanco y negro. Suspira malicioso porque sabe que si el VAR llegase a las procesiones se pitarían, por doquier, penaltis de acólitos a fotógrafos y se mostrarían rojas por agresiones y menosprecios.
Suspira el querubín, al borde de la carcajada superlativa, por quienes apuestan al blanco y al negro y filtran y filtran jugando a ser Florentino, para sondear respuestas por si hay que cambiar lo decidido a posteriori. Suspira porque hay quien confunde traslados con procesiones, y procesiones con el Tour de Francia y porque hay quien asegura que sólo falta la subida al Tourmalet para completar una etapa reina perfecta.





