Siempre resulta un verdadero placer para los sentidos constatar de qué manera ha dispuesto el equipo de primaria de la Hermandad de la Macarena luzca la Virgen de la Esperanza en su camarín, sea cual sea la época del año que se trate.
Una labor que entraña mayor complejidad de la que cabría deducir de la belleza incomparable de la Reina de Sevilla. Y es que ha de ser todo un arte ser capaz de elegir entre un patrimonio tan extenso como el que tiene a su disposición la Hermandad Macarena para mayor gloria de la Madre de Dios.
En esta ocasión, la Santísima Virgen de la Esperanza ha inaugurado el mes de julio, ataviada con la saya blanca que reproduce la que Juan Manuel Rodríguez Ojeda diseñara en la primera década del siglo XX, desaparecida durante la Guerra Civil.
Su recuperación fue posible gracias a la documentación gráfica existente, destacando el azulejo que corona el tímpano central del arco. Además, la Virgen brilla de manera especial con el manto azul y plata, magistral obra de Manuel Elena Caro de 1937, que completa el conjunto, donde sobresalen los perfilados de sedas de colores y aplicaciones ornamentales de ambas prendas.






