Sin duda uno de los sucesos más tristes en lo que respecta al panorama cofrade ha sido el fallecimiento del mítico músico D. Pedro Morales, natural de la jienense localidad de Lopera, quien marcó el destino de la música procesional cofrade siendo uno de los mitos del pasado siglo en lo que a composición de marchas se refiere. La Banda de Música de Lopera, que lleva por nombre el del maestro, le rindió el pasado sábado un bello homenaje a Pedro Morales, ya que a las 18:30h la comitiva fúnebre llegó a la Iglesia de la Inmaculada Concepción procedente de Sevilla.
A la entrada en el templo la banda interpretó «La Soledad» (1991) dedicada a la Soledad de San Lorenzo de Sevilla, una de las obras más importantes de Pedro Morales. A continuación, en el ofertorio, la formación de Lopera interpretó la marcha que dedicó a su difunto hijo «Juan Jesús» (1998) y para la comunión se interpretó la primera marcha que compuso: «Cristo Chico del Humilladero» (1957) dedicada al Stmo. Cristo del mismo nombre de Lopera que cada mes Agosto se interpreta con mucho cariño en su procesión. Al acabar la Eucaristía, ya en la puerta de la Iglesia se vivieron momentos de emoción, mientras sonaba el pasodoble «Lopera» el cual fue cantado por nuestra banda en la parte del trío y que el pueblo de Lopera correspondió dando un caluroso aplauso. El cortejo avanzaba lentamente al son de «Virgen de La Paz» (1970) y «San Roque Loperano» (2002), interpretadas al paso de la comitiva cerca de la ermita del Patrón de Lopera. Después sonaron «Virgen de los Negritos» (1972) dedicada a la Hermandad Sevillana del mismo Nombre y «Virgen de Monserrat» (1970). Sin duda, uno de los momentos más emotivos fue en la llegada a la puerta del cementerio con la interpretación de la popular marcha «Esperanza Macarena» (1968).
La magnífica Banda de Lopera, digna portadora del nombre de Pedro Morales, asegura en su comunicado oficial que la jornada de ayer estuvo plagada de momentos muy emotivos, reconociendo que era muy difícil sacar sonido al instrumento debido a la emoción, aunque gracias al corazón puesto por parte de los músicos de Pedro Morales, su nombre se paseó con orgullo tras el féretro que transportaba al maestro hacia el cementerio.





