La Hermandad de la Paz y Esperanza acaba de confirmar a través de sus medios oficiales de información lo que era un secreto a voces. El próximo Miércoles Santo la Banda de Música La Soledad de Cantillana no volverá a acompañar con sus sones el singular caminar de Nuestra Señora de la Paz y Esperanza camino de la Santa Iglesia Catedral, rompiendo el compromiso que se hiciera público entre ambas entidades en julio de 2016 confirmando la noticia que corría como la pólvora por los mentideros cofrades desde el mismo instante en que se hizo pública la desvinculación de la Banda de Aznalcázar con la Hermandad del Carmen Doloroso. Y es que todos los rumores apuntan a que la formación musical cantillanera será la que coja el testigo tras el paso de palio de la dolorosa hispalense. Especulaciones aparte, la Junta de Gobierno de la hermandad cordobesa ha puesto de manifiesto en el citado comunicado que ha sido la banda la que ha tomado la decisión al tiempo que le desea todos los parabienes en su próximo destino.
La Banda de Música Nuestra Señora de la Soledad de Cantillana es una banda con un contrastado nivel musical que ha ido enriqueciendo en los últimos años que afrontó la tarea de acompañar musicalmente a Nuestra Señora de la Paz y Esperanza, tras suplir a la Sociedad Filarmónica de Pilas que había dejado el listón muy alto, una elección basada en el pasado inmediato de la formación cantillanera y una calidad sobradamente probada que permitía enunciar los mejores pronósticos que terminaron por confirmarse. Una banda que en los últimos años ha afrontado la responsabilidad de acompañar a Nuestra Señora de la Asunción y la Divina Pastora de su localidad, dos de las devociones fundamentales de la provincia de Sevilla.
En 2017, la excelente banda sevillana publicaba su segundo trabajo discográfico, que lleva por nombre ‘Berakah’, término hebreo que significa ‘bendición’, compuesto íntegramente de marchas eucarísticas siendo el primer disco de estas características que se ha realizado hasta ahora a nivel nacional. Así lo manifestaba Carlos J. Carvajal Lozano, director de la agrupación musical, quien aseguraba que este trabajo “contribuye a cubrir una importante laguna existente dentro del campo de la música procesional”. El disco, cuya portada fue obra de la artista sevillana Isabel Sola, de Charles François Gounod, Antonio Moreno Pozo, Mariano San Miguel Urcelay, Eusebi Bosch i Humet, Cristóbal López Gándara, Ricardo Dorado Janeiro, Germán Álvarez Beigbeder, Reveriano Soutullo Otero, Ángel Peñalva Téllez, Perfecto Artola Prats y Braulio Uralde Bringas, conformando un repertorio ambicioso, cuidadosamente seleccionado y con aspiraciones de sublimación dentro de la historia de la música procesional, que habla muy bien de la implicación de la banda en la búsqueda de la trascendencia. Trascendencia que ya no volverá a evidenciarse tras el palio inmaculado de la Paloma de Capuchinos.





