Montoro acaba de cumplir uno de sus mayores sueños, la bendición del Simpecado de la Hermandad no filial del Rocío de la bella localidad del Alto Guadalquivir, que ha tenido lugar este domingo en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en una emotiva ceremonia oficiada por el párroco Juan Vicente Ruiz Soria. Tras la misa el bendito Simpecado ha salido en procesión, acompañado por todos los rocieros montoreños y se ha dirigido por la calle Corredera y hasta la plaza de España, donde ha sido recibido en la Parroquia de San Bartolomé, en la que se presentará ante la Patrona, la Virgen del Rosario, volviendo después hasta la Parroquia del Carmen.
La pieza ha sido concebida por el prestigioso, contrastado y respetado diseñador y dibujante sevillano Javier Sánchez de los Reyes, que ha sido el encargado de plasmar el amor del pueblo de Montoro hacia la Virgen del Rocío. Una pieza que sido ejecutada por el bordador cordobés Francisco Pérez Artés y lleva orfebrería de Fernando Marmolejo. Encarnación Hurtado ha acometido la efigie de la Virgen del Rocío. Su hechura se convierte de este modo en un nuevo objetivo que situar al final del metafórico camino de sueños cumplidos en el que se hallan inmersos los rocieros montoreños. El Simpecado muestra a la Virgen del Rocío enmarcada por la fachada del Santuario y las Diamelas (flor típica montoreña) convertidas en coprotagonistas de una obra que marca un antes y un después para la devoción rociera del pueblo de Montoro.
Fue el 13 de mayo de 2016 cuando la semilla rociera, que había impregnado desde hace décadas el corazón del pueblo de Montoro, cuajó en la erección canónica de una nueva hermandad en virtud del decreto firmado por Monseñor Demetrio Fernández. Una noticia que propició que desde ese preciso instante, se desarrollase con más fuerza, si cabe, el sendero de sueños de los rocieros montoreños con la horizonte de convertirse en filial de la Matriz de Almonte. Un sendero que ha vivido sucesivos capítulos de ese proyecto colectivo, compartido por sus hermanos, como la elección de la hermandad del Rocío de Córdoba como su madrina, para que guíe sus pasos por el camino rociero. Ella es desde entonces su modelo a seguir, a quien acompañan en todos los actos de la aldea organizados por la Hermandad Matriz.

































