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Benedicto XVI quiere defenderse tras la presentación de una demanda en su contra por su posible responsabilidad en un presunto caso de pederastia

El papa emérito Benedicto XVI ha expresado su disposición a defenderse ante un tribunal alemán tras la presentación de una demanda en su contra por su posible responsabilidad como antiguo arzobispo de Múnich en el caso de un sacerdote al que el demandante acusa de abusos sexuales.

En declaraciones a EFE, la vicepresidenta de la Audiencia Provincial de Traunstein, Andrea Titz, confirmó que «es cierto que el papa emérito ha expresado ahora también su disposición a defenderse».

Precisó que se trata de «un acto puramente formal previsto en el Código de Enjuiciamiento Civil para aclarar si un demandado tiene intención efectivamente de defenderse ante una demanda interpuesta».

En el caso que ocupa a este tribunal, el demandante, de 38 años, asegura haber sido víctima de abusos sexuales por parte del sacerdote Peter H. en la década de los 90 en el distrito bávaro de Altöttling, en el sur de Alemania, indican los medios.

La demanda no es relevante a nivel penal al haber prescrito ya el caso, pero la presunta víctima quiere que sea juzgado por la vía civil y que los demandados reconozcan los errores cometidos.

Para ello presentó una denuncia contra el supuesto autor de los hechos, pero también contra el arzobispado y los dos antiguos arzobispos de Múnich, los cardenales Friedrich Wetter y el papa Benedicto XVI cuando aún era el cardenal Joseph Ratzinger, y sobre el que el demandante considera que recae una responsabilidad institucional.

Fue bajo el arzobispo Ratzinger que a Peter H. le fue encomendada la atención pastoral a principios de la década de los 80, a pesar de existir ya acusaciones de abusos sexuales en su contra en la diócesis de Essen y una condena del tribunal de primera instancia de Ebersberg por este mismo tipo de hechos durante su labor como clérigo en Grafing, cerca de Múnich.

La disposición a defenderse expresada por el papa emérito «no contiene todavía declaraciones» concretas, indicó Titz.

«Se reservan más bien para el escrito de alegaciones» que, sin embargo, todavía no ha sido presentado, y para el que el presidente del tribunal ha fijado de plazo hasta el 24 de enero de 2023, precisó.

En este sentido, agregó, «no se puede prever qué se expondrá en el pliego de descargo».

La disposición de Benedicto XVI a defenderse despeja un obstáculo para un posible juicio, ya que de no dar este paso, se dictaría una llamada sentencia en rebeldía, sin que el tribunal aborde las acusaciones en su contra.

En todo caso, no es posible prever si habrá juicio oral y, de ser así, cuándo, y si, dado el caso, los demandados comparecerán en persona, indicó.

En cualquier caso, de fijarse una cita para el juicio oral, tendría lugar sólo en el transcurso del año que viene, subrayó