La Parroquia de San Andrés de Granada vuelve a mostrar a los fieles una de las piezas más relevantes de su patrimonio artístico y devocional. Tras permanecer durante casi tres décadas apartada de la contemplación pública debido al cierre del templo por sus problemas estructurales, una histórica imagen mariana atribuida a Torcuato Ruiz del Peral ha regresado al culto, recuperando el espacio que ocupó durante siglos en la vida religiosa de esta iglesia de la calle Elvira.
La escultura, concluida en agosto de 1756, cumple en este periodo el 270 aniversario de su hechura y constituye una de las obras más significativas de la producción del imaginero granadino. A lo largo de su historia ha recibido distintas advocaciones, siendo venerada como Nuestra Señora del Buen Suceso, Nuestra Señora de los Favores y María Santísima del Amor Hermoso, y actualmente puede contemplarse en el altar mayor de San Andrés.
Una recuperación vinculada a la reapertura del templo
El regreso de esta imagen coincide con una nueva etapa para la histórica parroquia granadina, después de la finalización de la tercera fase de las obras financiadas por el Plan Alhambra, actuaciones integradas dentro del Plan Director de restauración del templo.
Este proceso de recuperación ha contado con la participación del Arzobispado de Granada, la asociación Amigos de San Andrés, la Hermandad de la Entrada en Jerusalén y Nuestra Señora de la Paz, además de las distintas administraciones implicadas. No obstante, la intervención del edificio continuará en futuras fases contempladas dentro del Plan Director.
La reapertura de San Andrés ha permitido que regresen a la vida cotidiana de la parroquia distintas imágenes y obras de arte que durante años permanecieron alejadas de los fieles, recuperando nuevamente su dimensión devocional y su vínculo con la comunidad.
Antes de la apertura de la Gran Vía, la calle Elvira constituía uno de los principales ejes urbanos de Granada, y la iglesia de San Andrés estaba considerada como la segunda parroquia más importante de la ciudad. La recuperación de su actividad supone, por tanto, la revitalización de un espacio de gran trascendencia histórica y religiosa.
Una obra de madurez de Torcuato Ruiz del Peral
La imagen pertenece a Torcuato Ruiz del Peral (Exfiliana, 1708-Granada, 1773), una de las figuras esenciales de la escultura barroca granadina del siglo XVIII. Formado en el entorno artístico de Diego de Mora y heredero de la tradición iniciada por maestros como Pedro de Mena y José de Mora, desarrolló un estilo propio caracterizado por la delicadeza del modelado, la serenidad de sus expresiones y el cuidado tratamiento de los tejidos.
Su producción representa uno de los últimos grandes momentos de esplendor de la imaginería granadina del Setecientos, manteniendo un lugar destacado dentro de la historia del arte andaluz. La talla conservada en San Andrés pertenece precisamente a una etapa de plena madurez creativa del escultor.
Sin embargo, el valor excepcional de esta obra no se limita únicamente a sus cualidades artísticas, ya que en su interior conserva un elemento documental de extraordinaria importancia histórica.
Un pergamino original que conserva la memoria de su creación
En el interior de la imagen permanece un pergamino original introducido por el propio Torcuato Ruiz del Peral tras finalizar la escultura. Este documento no solo acredita la autoría de la obra, sino que funciona como una auténtica referencia histórica sobre las circunstancias concretas en las que fue realizada.
El manuscrito deja constancia de que la imagen quedó terminada en agosto de 1756 y sitúa su creación en un contexto político y religioso perfectamente identificado. En él aparecen referencias al pontificado de Benedicto XIV, al reinado de Fernando VI y al episcopado del arzobispo Onésimo de Salamanca y Zaldívar.
Además, el documento recoge los nombres del corregidor de Granada, del alcalde mayor y del presidente de la Real Chancillería, convirtiéndose en un testimonio excepcional de la realidad institucional de la ciudad durante mediados del siglo XVIII.
La introducción de documentos en el interior de imágenes fue una práctica conocida entre algunos escultores barrocos. Lo verdaderamente singular en este caso es que el pergamino haya llegado hasta la actualidad, permitiendo reconstruir con precisión la fecha y el contexto de nacimiento de la pieza.
De esta forma, la imagen trasciende su valor como objeto de devoción y se convierte también en una fuente documental de enorme relevancia para comprender la historia artística, religiosa e institucional de la Granada del siglo XVIII.
Una investigación que ha permitido profundizar en su historia
La recuperación de la talla ha estado acompañada de un proceso de investigación que ha permitido ampliar el conocimiento sobre su origen y trayectoria. En este ámbito ha sido fundamental el trabajo desarrollado por Isabel Fernández Muriel, cuya investigación ha contribuido a confirmar distintos aspectos relacionados con la autoría de la escultura y a realizar el estudio y la transcripción del pergamino conservado en su interior.
Gracias a esta labor ha sido posible contextualizar con mayor precisión una de las obras más singulares salidas de la gubia de Torcuato Ruiz del Peral y comprender mejor el momento histórico en el que fue concebida.
Una estética recuperada acorde al espíritu del siglo XVIII
Para su regreso al culto, la parroquia ha confiado la vestimenta de la imagen al vestidor Jorge Heredia, quien ha planteado una propuesta inspirada en los criterios estéticos propios del siglo XVIII, buscando una presentación acorde con la naturaleza letífica de la talla y alejándose de interpretaciones contemporáneas.
La elección pretende poner en valor tanto la propia escultura como el patrimonio textil conservado por la parroquia durante siglos, estableciendo una relación armónica entre la imagen y el espacio histórico al que pertenece.
La disposición elegida responde al lenguaje tradicional de las imágenes letíficas, diferenciadas de las dolorosas por una estética basada en una mayor serenidad visual, con mantos recogidos y una configuración que transmite alegría y solemnidad al mismo tiempo.
San Andrés recupera una parte esencial de su memoria histórica
Casi 270 años después de que Torcuato Ruiz del Peral concluyera esta obra y dejara oculto en su interior un pergamino destinado a conservar la memoria de su creación, la imagen vuelve a ocupar un lugar destacado dentro de la vida de San Andrés.
Su regreso representa la recuperación de una pieza fundamental de la imaginería barroca granadina y simboliza la revitalización de un templo que, tras años de silencio, vuelve a mostrar parte de su legado artístico y espiritual.
Los fieles y visitantes podrán contemplar la imagen durante el horario de apertura de la parroquia en este periodo estival: los viernes y sábados, de 19:30 a 20:30 horas, coincidiendo con la celebración de la Eucaristía, y los domingos, de 11:30 a 13:00 horas, igualmente durante el horario de misa. Una oportunidad para acercarse a una de las obras más destacadas de Torcuato Ruiz del Peral conservadas en Granada y conocer el renovado interior de una de las parroquias con mayor relevancia histórica de la ciudad.





