Bronca en el Congreso de los Diputados a cuenta de la Semana Santa de Sevilla

Bendodo acusa a Montero de esconderse durante las fiestas primaverales y la vicepresidenta responde que asiste desde niña

El Congreso de los Diputados vivió este miércoles un agrio intercambio entre el vicesecretario de Coordinación Autonómica del Partido Popular, Elías Bendodo, y la vicepresidenta primera del Gobierno y secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, con la Semana Santa de Sevilla como inesperado protagonista del debate político.

Durante la sesión de control al Ejecutivo, Bendodo cuestionó la escasa visibilidad pública de Montero en los últimos actos festivos celebrados en la capital andaluza, en especial la Semana Santa y la Feria de Abril. “¿No puede pasearse usted por Andalucía? Cambie de coordinador de campaña, que le manda ir de tapadillo a la Feria y ni pisar la Semana Santa”, lanzó el popular, sugiriendo una supuesta falta de conexión con las tradiciones populares.

La vicepresidenta, visiblemente molesta, no tardó en responder: “Sí estuve en la Feria y en la Semana Santa de Sevilla, como hago desde que tengo uso de razón”. Montero reprochó al PP que “si voy, me critican; si no voy, también”, y acusó al grupo popular de no aportar “nada a la construcción del país”, más allá de generar polémicas.

La líder socialista andaluza aprovechó su intervención para cargar contra el nerviosismo interno en las filas del PP ante su próximo congreso nacional, previsto para el 5 y 6 de julio en Madrid. “Muchos de ustedes solo piensan en si contarán con el favor de Feijóo para formar parte de la nueva dirección”, insinuó.

Bendodo cerró el cruce con una alusión a las revelaciones publicadas en El Mundo sobre los mensajes de Pedro Sánchez y José Luis Ábalos. “Nuestro presidente nunca ha llamado petardos, impresentables o pájaros a los miembros de su equipo”, afirmó, remarcando el contraste entre los estilos de liderazgo de los dos grandes partidos.

La Semana Santa sevillana, emblema de identidad cultural y religiosa para millones de andaluces, acabó convertida en telón de fondo de un enfrentamiento político que refleja el uso creciente de los símbolos populares en la confrontación parlamentaria.