La crónica | Bullas y marchones

La agradable temperatura y el público masivo en el centro protagonizan el día

Llega el ecuador de los días soñados mientras las parroquias preparan los altares de los Santos Oficios y la propia ciudad última los detalles de su Madrugá.

Atrás queda un Miércoles Santo lleno de fervor, apreturas en un casco histórico colapsado y cumplimiento riguroso de los horarios, un hito de las cofradías sevillanas durante la última década.

Este logro ha llegado en gran medida por la acertada distribución de hermandades llegando a Carrera Oficial tanto por Trajano como por Jesús del Gran Poder, evitando así los trenes que se forman en puntos como Argote de Molina o la Cuesta del Rosario.

Y junto a la ausencia de atrasos, la gran novedad eran las nuevas bambalinas y techo de palio de la Hermandad del Carmen, realizadas por Manuel Solano con los colores carmelitanos, marrón y blanco.

También ha llamado la atención la túnica que lucía el Cristo del Soberano Poder en su Prendimiento, una pieza bordada en oro que ha sido cedida a la cofradía de la calle Orfila con motivo del 425 aniversario de la corporación.

Y, no menos importante, la capital de Andalucía ha vibrado con una jornada atestada de cofrades colapsando literalmente múltiples vías públicas del centro.

Las nueve hermandades han recibido un baño de pétalos y aplausos en su desfile procesional, desde la corporación de la Sed en sus más de doce horas de Estación de Penitencia, a San Bernardo, pasando por El Baratillo, El Cristo de Burgos o Las Siete Palabras.