El capirote | Los modernos frailes de Regina

En esta ciudad mariana que ha defendido desde hace siglos la pureza de la Virgen María, llama poderosamente la atención la escasa respuesta por parte de las hermandades hacia el debate iniciado en Roma hace escasas semanas sobre si la Virgen María merece ser nombrada corredentora de Cristo.

No hemos visto ninguna personalidad dentro de las cofradías que haya salido al frente, aunque sea para mostrar su opinión al respecto. Por no hablar de la Iglesia hispalense, que parece adormecida en una cuestión en la que lo más normal sería que al menos realizase algún tipo de manifestación.

Aquí, en una ciudad donde abundan las coronaciones canónicas, donde se profesa el amor a la Santísima Virgen como en pocas partes del mundo, nos encontramos con un debate que no ha hallado respuesta donde cabría esperarse. ¿Será que no hay referentes en el mundo de las hermandades para que expresen qué les parece tal sugerencia por parte de Roma?

¿Están a la altura los miembros que actualmente forman partes de juntas de gobierno o se dedican más bien a cuestiones de tiempos de paso, estrenos y fichajes de agrupaciones musicales? ¿Dónde están los que defendieron con tanto ahínco la concepción de María?

El texto emitido el 4 de noviembre tras la aprobación de León XIV parece haber pasado por la Sevilla capillita de puntillas, donde tan solo unos cuantos se han indignado por el término corredentora. Han de creerse como aquellos frailes del convento de Regina Angelorum o un Sánchez Cid de la época. Y se han visto, como ha podido comprobarse, más que solos. Porque, a día de hoy, una hermandad, ni una sola de todas las que tiene la capital, ni una sola junta de gobierno, ni siquiera algún hermano mayor ya retirado, ha dado su opinión. ¿Falta de información o que apenas les importa el contenido? ¿Se han llegado a enterar la nota doctrinal al menos?

Visto el escaso revuelo y la pobre o nula respuesta de ciertos sectores, a la vista está que no debería de dejarse de lado la formación como uno de los pilares fundamentales de todo cofrade.