El viejo costal, 💙 Opinión

Capuchinas…

En el emplazamiento ocupado por la casa de los marqueses de Sessa, desde el siglo XVII, viven las madres Capuchinas, su iglesia conventual, está dedicada al culto de San Rafael, solo tiene una única nave cerrada y con bóveda de cañón.

La casa de Sessa dispone de una portada mudéjar, en la que se ven algunos capiteles de origen romano, mezclados con otros islámicos, y en su interior destaca las importantes yeserías del refectorio.

En esta casa viven un total de 17 monjas, de las que cuatro son mayores, dedican su tiempo a hacer formas para la comunión y de esta forma consiguen sobrevivir en nuestra ciudad.

Personalmente, cada vez que puedo paso a comprar “recortes de formas”, que comparto con avidez con mis nietas, y resto de la familia.

Además, durante más de dos décadas, cada Miércoles Santo, al pasar portando sobre mi cerviz a Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, por deferencia de mi capataz D. Juan Berrocal, se le giraba discretamente el paso a la altura de este convento, para que las monjitas viesen desde su clausura el paso de misterio de la Hermandad de la Paz, os aseguro que era uno de los momentos más intensos que he vivido desde ese orto claustro, el de las gualdrapas.

Pues bien, ahora estas monjas tienen un problema con la instalación eléctrica de su preciado convento, es muy antigua y empieza a ser peligrosa, ya han tenido dos conatos de incendios. La cosa va de unos 19.000 euros, que cuestan la renovación de la instalación del mismo, y a pesar de las gestiones de su abadesa, madre María Gema de Guadalupe, que ha solicitado ayuda a la Parroquia de San Miguel y a los frailes capuchinos, y a pesar de esto no le alcanza lo recogido.

Y yo que he sido de los que le he vivido como se le mostraba cada Miércoles Santo, la mirada de paciencia y de humildad de mi titular y que ellas, estoy seguro, esperaban desde las celosías de su casa, pues ahora ha llegado el momento de que le demostremos con nuestra ayuda que estamos con ellas desde la calle.

Han creado una cuenta en Cajasur, número ES89 0237 6001 4091 7208 7657 donde podemos depositar para esta comunidad la ayuda que estimemos oportuna, y que a ellas tanta falta les hace.

Ya hoy en día no existen los mecenas que en otras fechas se encargaban de estos asuntos, pero estamos los de a píe, que, siendo menos potentes económicamente, somos muchos, y ya saben, un grano no hace granero, pero ayuda al compañero, además los que tenemos memoria, así que ahí les dejo a ustedes el grano en la puerta, aporten el suyo y hagamos felices a estas hermanas que han servido tanto a Dios y a nuestra comunidad cristiana.

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