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Opinión, Racheando

Caramelos pasados por agua

Cuando los científicos de las empresas alimentarias se encierran en un laboratorio para pensar nuevos sabores para sus productos, dudo mucho que se hayan parado a pensar que en España, muchos de nuestros gobernantes van a estar probando con qué combina mejor el sabor de un caramelo, si con la lluvia, con el barro o sabor “charco”.

Soy el primer niño grande que disfruto en la Cabalgata de Reyes, sigo siendo aquel niño que iba con sus padres y abuelos a ver a los Reyes Magos, sobre todo al viejo Melchor, para mi el mejor, quien transmitía con sus canas la sabiduría del tiempo. Ese entrañable Rey que miraba a los niños desde su carroza para, al llegar ya a ese escenario profusamente decorado, esperar, junto a Gaspar y Baltasar, a todos los niños que allí nos agolpábamos para dar nuestras cartas.

Algún año, como este, si las previsiones metereológicas eran tan adversas, mi abuelo era el primero en decir que mejor ver por televisión la Cabalgata de Madrid, porque la de aquí no saldría, o directamente habría que ir al Ayuntamiento para verles, que allí estarían esperando como si hubieran recorrido entre el jolgorio las calles de mi ciudad.

Si mis abuelos ya hace unos cuantos años prefería que me quedara en casa – a veces entre algún que otro sollozo – a que acabara con esa tan temida “pulmonía” ¿por qué quien mande quiere que haya cabalgata si o sí? Estoy totalmente de acuerdo a que es el día de los niños por excelencia, la Cabalgata de Reyes sin duda es el día que más esperan los niños – y rápidamente se olvidan del Señor Noel -. Como yo, quieren ver carrozas, caramelos volando, serpentinas y confetis, y sobre todo ilusión.

Hay muchos que en Semana Santa no conciben que los pasos salgan con la lluvia poniendo en riesgo el patrimonio de las cofradías, pero mañana no les importaría mojarse ellos y lo más importante, los niños, porque creen que no sería igual el final de las Navidades.

Pues bien, a veces si que es bueno el ejemplo que en muchos casos podemos dar en el norte. Aquí, se suspende la carroza, pero se habilita un pabellón deportivo donde se puede vivir algo de ilusión en ese día víspera de Reyes, donde estará, como desde hace siglos viene haciendo, ese rey que siempre me daba caramelos.

No pongan en riesgo a los niños – participantes en las Cabalgatas o solo espectadores – y llévenlos a un sitio resguardado donde puedan ver a los Reyes Magos y vivan la ilusión de un día por y para ellos.

Pd: Feliz Año Nuevo, y empiécenlo bien, y no cometiendo los primeros errores del año.

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