El rincón de Costal Hero | Un verano de culebrones con faja y martillo

¡Tos por igual, valientes!

Que aquí está Costal Hero (he vuelto tras unmerecido descanso del guerrero), sobreviviendo al verano entre espetos, sombrillas y esa bendita afición nuestra por convertir cualquier esquina en un capítulo nuevo de un culebrón cofrade. Porque no hay paseo marítimo que pueda competir con el desfile de comunicados que aparecen uno detrás de otro, como si el personal estuviera esperando más el siguiente comunicado que el próximo baño.

A mí me encantan las películas de aventuras. Sobre todo esas de grandes héroes como El último mohicano. Aunque en esta tierra nuestra algunos han cambiado las pieles de guerrero por el terno negro de capataz, y son capaces de pasearlo por el paseo marítimo como si fuera una pulsera imprescindible, con tal de seguir aferrados al papel que creen que les corresponde. Que aquí hay quien confunde mantener el personaje con seguir protagonizando una película que hace tiempo dejó de tener público.

Y luego está esa hemeroteca maravillosa, ese cajón desastre donde duermen frases que vuelven cuando menos te lo esperas. Como aquella de que “el hijo también tiene derecho a ser capataz”. Hombre, derecho tendrá, faltaría más. Otra cosa es que la trabajadera le quede todavía un poco lejos y su mayor acercamiento al mando haya sido acercar un vaso de agua a la presidencia. Que también es un servicio importante, pero no precisamente para ponerse el martillo en la mano.

Así que Costal Hero seguirá vigilando desde la playa, con el radar encendido y la faja preparada. Porque en verano sube la temperatura, pero en el mundo del costal algunos dramas vienen ya con protector solar incluido.

¡Ahí quedó!