Sevilla, ⭐ Portada

Carlos Peñuela restaura la imagen de San Hermenegildo

El Museo de Bellas Artes de Sevilla expone tras su reciente restauración, la obra invitada San Hermenegildo (realizada hacia 1580), escultura anónima perteneciente a la Hermandad de San Hermenegildo de Sevilla. Esta escultura fue la titular de la hermandad hasta que fue sustituida por la que, atribuida a Martínez Montañés, se encuentra hoy presidiendo el retablo del altar mayor en el templo. Vemos aquí al santo como rey, sedente en su trono y con corona, y como defensor del catolicismo y mártir, portando el hacha, los grilletes y el crucifijo.

Muchos de estos elementos se encuentran en el emblema de la hermandad que aparecen, junto con la palma del martirio y la corona de rosas, en el retrato de Velázquez. De autor desconocido, la talla se ha relacionado con el círculo de Juan Bautista Vázquez el Viejo, el escultor más importante en la Sevilla de la época, por su similitud anatómica con el torso del crucificado. La obra participa de las características del arte del momento, si bien resulta algo inexpresiva e ingenua, en cierto modo por la desproporción de las manos, o en la concepción de la barba partida y el mechón de la frente.

Debido a su emplazamiento en el altar del primitivo oratorio, la imagen había sufrido graves desperfectos. El soporte presentaba un gran ataque de xilófagos, pérdidas y fisuras; falta de adhesión en la capa de preparación; la policromía lagunas, levantamientos, desgastes, repintes y en el dorado levantamientos.

Sevilla y san Hermenegildo

Siendo Hermenegildo (564-585) gobernador de la Bética se rebeló contra su padre, el rey visigodo Leovigildo por motivos religiosos, tras convertirse al catolicismo con la intervención de san Leandro, abandonando así el arrianismo. Se coronó rey y fue vencido y martirizado por su padre, aunque posteriormente su hermano Recaredo proclamó el catolicismo en España en el III Concilio de Toledo en el año 589.

Los caballeros que conquistaron Sevilla junto a Fernando III el Santo en 1248 fundaron la Hermandad de San Hermenegildo. Eligieron la devoción de quien, como su rey, había sido soldado en defensa de la fe católica. Desde entonces la capilla permanece en la Puerta de Córdoba de la muralla almohade, supuesto lugar en el que el santo había estado preso.

La figura de san Hermenegildo sirvió a los reyes españoles de la Casa de Austria para manifestar la legitimidad de la corona como defensora del catolicismo frente a los enemigos de la fe. El cisma con Roma de Enrique VIII de Inglaterra y el desarrollo de las guerras de religión en Europa provocaron una situación política y religiosa convulsa durante los siglos XVI y XVII, cuando la devoción a san Hermenegildo volvió a adquirir arraigo. De esos años datan los dos granes cuadros de altar que contemplamos en la sala del Museo:

Apoteosis de san Hermenegildo (1624), de Francisco de Herrera el Viejo y Tránsito de san Hermenegildo (1601), de Alonso Vázquez y Juan de Uceda. Desde entonces han sido diversas las instituciones en la ciudad que han estado bajo su advocación.

El canónigo Cristóbal Suárez de Ribera, administrador de la hermandad, promovió la construcción del actual templo y dependencias entre 1606 y 1616. En agradecimiento, fue enterrado en la capilla mayor añadiendo sobre su tumba el retrato póstumo que le realizó un joven Diego Velázquez en 1620.

Este encargo se realizó probablemente a sugerencia de Francisco Pacheco, quien había designado al eclesiástico padrino de bautismo de su hija Juana, recientemente esposada con el pintor. En 1970 la pintura fue depositada por la hermandad en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup