Cautivo en Santa Cruz, gaditano y de Madrid

Cádiz es la ciudad más antigua de todo occidente y con ello, el barrio del Pópulo, al ser el más antiguo de la Tacita, es el lugar más añejo y señero de la ciudad, el medieval que ha visto a Cádiz crecer y que conserva en su interior autenticas joyas de nuestra historia.

Enclavado en su punto más alto se encuentra la Iglesia de Santa Cruz o la Catedral Vieja como es popularmente conocida por los gaditanos. Es una de esas plazas que, si hablasen, podrían contarnos años y años de Semana Santa, de recogidas y de devoción. 

Precisamente de esta última va este artículo, pues en su interior aguarda una de las imágenes más aclamadas por la ciudad de Cádiz, Jesús Cautivo y Rescatado, Medinaceli para los amigos.

No cabe duda de que el Nazareno es por excelencia la imagen devocional de la ciudad, quien además es nuestro alcalde (de verdad), pero son miles las personas que se congregan alrededor de la imagen del Medinaceli cada besapiés en la plaza de Fray Félix. Pero ¿de dónde aparece tanta devoción?

Corría el año 1614, bastante lejos del sur, allá por nuestra capital española. Esta historia parte de la conquista de la fortaleza de Mármora por los españoles, donde tiempo después se establecería el convento de los Capuchinos. A consecuencia de una explosión que destruyó gran parte de la iglesia y se solicitaron nuevas efigies para esta. 

La plaza fue atacada y saqueada, perdiendo importantes objetos y enseres de gran valía y varias imágenes de cautivos obras de Mequínez, entre ellos la imagen de Jesús Nazareno. 

Una vez concluido el rescate, la imagen de Jesús pasó al convento de los Trinitarios descalzos, obteniendo tiempo después una capilla exclusiva para él por la amplia devoción que fue profesando, obra subvencionada por los Duques de Medinaceli

El nombre de Rescatado se le añade al título en 1809 por el rescate que se llevó a cabo para su reposición al culto.

En los distintos conventos de los padres Trinitarios comenzaron a colocarse copias de la imagen para así poder venerar este momento pasional. 

Mucho tiempo después, ya en el siglo XX y al sur de la península, la familia Campe, Eloísa y Eladio, poseían en su domicilio del barrio del Pópulo un cuadro de Jesús Medinaceli, al cual permitían acceder a los vecinos que deseaban rezarle a la imagen.

El público fue cada vez más numeroso, expandiéndose por el resto de la ciudad, y por ello, decidieron que el cuadro debía ser expuesto en algún momento al barrio para la veneración de los devotos, por lo que deciden que cada primer viernes de marzo, este sea expuesto en la calle. Acaparó del tal manera la devoción, que actualmente se veneran imágenes de Medinaceli por toda la provincia gaditana.

Fue a tanto, que llegó a celebrarse una novena en la iglesia del barrio, Santa Cruz. Pasado el tiempo la familia decidió que era hora de encargar una imagen, que lo que antes era un cuadro de un pequeño altar en un patio de vecinos, ahora se había convertido en un símbolo para religiosidad popular gaditana. Además, debemos añadir, que por aquel entonces España vivía una Guerra Civil y corría el rumor de que la primitiva imagen madrileña había sido destruida.

En 1938 el imaginero gaditano Miguel Laínez Capote realiza la imagen del Señor, de color negro, imitando el color tostado que caracteriza al de Madrid tras las quemaduras de aquel incendio. De esas imágenes con la mirada perdida, mirando hacia el frente y caminando con el pie adelantado, cristo es coronado sobre su particular monte de claveles morados o rojos, vestido con su clásica túnica morada y escapulario trinitario, como su madre de la Trinidad

En 1940 comienza a procesionar de forma independiente y el 43 realiza estación de penitencia a las 2 de la mañana del Viernes Santo, hasta el año 2009 que comenzó a salir en la noche del jueves.

Alrededor de la imagen comienzan a crearse múltiples anécdotas y leyendas, milagros que uno puede o no creerse pero que quedarán eternamente escritos en las paginas de nuestra historia y en las mentes de sus devotos.

Sobre su exuberante paso de plata, custodiado por cuatro faroles y capitaneado por una pequeña Virgen del Rosario, sale el Señor al encuentro de Cádiz y aún las calles del Pópulo recuerdan aquella época de la familia Campe, la cual descansa a los pies de Jesús, Medinaceli.